Peru, Narrativas, Leyendas, Mitos, Religion
Jueves, 02 Febrero 2017 03:36

El bufeo colorado

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Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado y así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris. La leyenda de que el bufeo, como ser o duende “encantado” que es, puede transformarse en un hombre “gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes y bonitas. Así, con esa apariencia, suele presentarse a la fiesta en la que participa la chica elegida. Como viajero de paso, baila y enamora a la muchacha, invita a beber a todos los participantes y así se gana la simpatía general. Pero él no come ni menos bebe licor, porque si se emborracha, se rompería el encantamiento y se descubriría quién es.
Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer. Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si ésta situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a un buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará arrojándose al río para no salir jamás.
De la misma manera se cuenta que los bufeos usan lo que parece dinero de noche, pero al llegar el día son sólo hojas. También se cuenta sobre bufeos hembras y barcos enteros con bufeos en forma humana que surcan los rios navegables de la selva durante la noche.

Martes, 16 Septiembre 2014 02:41

Ollantay

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El general de los ejércitos incas, Ollantay, es un guerrero de origen plebeyo que por sus excelentes servicios ha sido elevado a la nobleza de privilegio y se le han concedido numerosos premios. Pero se enamora de Cusi Coyllur (Lucero Alegre o Estrella), hija del Inca Pachacútec (El restaurador del mundo), amor prohibido, pues de acuerdo a las leyes de Imperio, nadie, salvo otro de linaje inca, puede casarse con una princesa. No obstante, Ollantay, enceguecido por el amor, se une a Cusi Coyllur, secreto que comparte la reina madre Ccoya o Anahuarqui.

Pese a los augurios en contra que le da el Huillac Uma o sumo sacerdote, Ollantay decide pedir al Inca que apruebe formalmente su unión con Cusi Coyllur. Pachacútec le recuerda a Ollantay su origen humilde y le señala su increíble audacia de querer “subir demasiado alto”; luego, enfurecido, lo expulsa de su presencia. Cusi Coyllur es encerrada en un calabozo de la casa de mujeres escogidas o Acllahuasi, donde deberá expiar su falta; allí dará a luz una niña, fruto de su amor con Ollantay, a la cual llamará Ima Súmac (Bella Niña).

Ollantay, al enterarse que Cusi Coyllur ya no está en el palacio de la reina madre, cree que ha sido asesinada y decide abandonar el Cuzco, junto con Piqui Chaqui (Pies de pulga), su confidente y servidor, no sin antes amenazar con volver y destruir la ciudad imperial. Se instala en la ciudad que lleva su nombre, Ollantaytambo, donde se atrinchera y se hace independiente, dispuesto a resistir con las armas a las huestes del Inca.

El Inca ordena a su general Rumi Ñahui (Ojo de Piedra) que reúna fuerzas y marche a combatir a Ollantay. Por su parte, Ollantay envía a su general Orco Huarancca (Mil Montañas) quien tiende a Rumi Ñahui una emboscada en un desfiladero, derrotándolo. Diez años después el Inca Pachacútec muere sin haber conseguido su deseo de derrotar a Ollantay; le sucede su hijo Túpac Yupanqui (El estimado por la realeza).

Mientras tanto, en el Acllahuasi, Cusi Coyllur tiene a su favor a una de las acllas o vírgenes del Sol, Pitu Salla, pero como fiera oponente a la dura Mama Caca (Madre Roca), la gobernanta del Acllahuasi. No obstante haber pasado diez años de férrea prisión, Cusi Coyllur aun conserva alguna esperanza de salir de ella. Su hija, Ima Súmac, ha sido criada por Pitu Salla como una escogida más, pero sin enterársela nada de sus padres; la niña descubrirá por casualidad a su madre, proponiéndose desde entonces ir donde el nuevo Inca a fin de pedir clemencia para ella.

Mientras tanto, Túpac Yupanqui se propone derrotar y capturar a Ollantay, para lo cual envía a Rumi Ñahui, quien le promete rehabilitarse de su anterior derrota. Esta vez Rumi Ñahui decide emplear la astucia: se presenta ante Ollantay cubierto de heridas y pretende que así lo ha tratado el nuevo Inca; de esa manera se gana su confianza y aprovechando una fiesta nocturna, abre las puertas de Ollantaytambo para dar acceso a sus tropas, las cuales, sin ninguna resistencia, logran capturar a Ollantay, a Orco Huarancca y a otros oficiales, que son llevados al Cuzco, ante la presencia de Túpac Yupanqui. Éste pregunta a sus consejeros qué debería hacer con los rebeldes. El Huillac Uma, que siempre hace de pacificador, pide clemencia; más Rumi Ñahui pide la muerte de ellos. Túpac Yupanqui aprueba la pena capital; pero a último momento no solamente perdona a los rebeldes, sino que les confiere puestos todavía más altos. Ollantay es nombrado general mayor y lugarteniente del Inca en caso de ausencia de éste por asuntos bélicos. Orco Huarancca es nombrado jefe del Antisuyo.

Pero Ollantay tendrá otra dicha más por recibir: su reencuentro con su amada Cusi Coyllur. Ello ocurre en efecto, gracias a la casualidad: Ima Súmac, desde su niñez valiente, ingresa al palacio imperial y se arrodilla ante la presencia del Inca, pidiéndole piedad para su madre, encadenada en lo más recóndito del Acllahuasi. Aunque por el momento no sabe de quién se trata, el Inca se interesa por el asunto y junto con Ollantay se dirige al Acllahuasi, donde encuentran a la mujer prisionera, que más que persona les parece un espectro cubierto solo por su larga cabellera. Finalmente el Inca reconoce en ella a su hermana (lo que es una bonita anagnórisis) de cuyos labios oye su penosa historia. Entonces Túpac Yupanqui, magnánimo, la libera y allí mismo la desposa con Ollantay, terminando así, con final feliz, el drama inca.

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:37

El Mito del Cóndor

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Se dice que en una comunidad, un hombre vivía con su hija. La hija pastaba las ovejas, llamas y otros animales. Cada día un joven vestido con elegancia iba a visitarla. Tenía un traje negro hermoso, chalina blanca, sombrero y todo. Cada día iba a visitar a la mujercita, y se hicieron buenos amigos. Jugaban a todo. Un día comenzaron a jugar de esta manera: “Alzame tú y yo te alzaré”.

Bueno, comenzaron el juego, y el joven alzo a la mujercita. Recién cuando la había alzado en alto, la mujercita se dio cuenta de que estaba volando.El joven puso a la mujercita dentro de un nicho en un barranco. Allí el joven se convirtió en cóndor.

Por un mes, dos meses, el cóndor criaba a la mujercita. Le daba toda clase de carne: carne asada, carne cocida. Cuando habían estado unos años juntos, ella llego a ser mujer. La jovencita dio a luz un niñito, pero lloraba día y noche por su padre, a quien había dejado en la comunidad. “¿Cómo puede estar solo mi padre? ¿Quién está cuidando a mi padre? ¿Quién está cuidando a mis ovejitas? Devuélveme al lugar de donde me trajiste. Devuélveme allá”, le suplicaba al cóndor. Pero él no le hacia caso.

Un día un picaflor apareció. La joven le dijo: “¡Ay, picaflorcito, mi picaflorcito! ¿Quién hay como tú? Tienes alas. Yo no tengo ninguna manera de bajar de aquí. Hace más de un año, un cóndor, convirtiéndose en joven, me trajo aquí. Ahora soy mujer. Y he dado a luz a su niñito”.

El picaflor le contestó: “Escúchame joven. No llores. Te voy a ayudar. Hoy día iré a contarle a tu papá donde estás, y tu papá vendrá a buscarte”. La joven le dijo: “Escúchame, picaflorcito. ¿Conoces mi casa, no? En mi casa hay hartas flores bellas, te aseguro que si tú me ayudas, toditas las flores que hay en mi casa serán para ti”.

Cuando dijo eso, el picaflor volvió contento al pueblo, y fue a decir al padre de ella: “He descubierto dónde está tu hija. Está en el nicho de un barranco. Es la mujer de un cóndor. Pero va a ser difícil bajarla. Tenemos que llevar un burro viejo”, dijo el picaflor, y contó su plan al viejo.

Fueron, llevando un burro viejo. Dejaron el burro muerto en el suelo. Y mientras el cóndor estaba comiendo el burro, el picaflor y el viejo ayudaron a la jovencita a bajar del barranco. Después llevaron dos sapos: uno pequeño, otro grande, y dejaron los sapos en el nicho del barranco. Bajaron el viejo y su hija y fueron hacia el pueblo. El picaflor fue donde estaba el cóndor, y le contó: “Oye, cóndor. Tu no sabes que desgracia hay en tu casa”.

“¿Que ha pasado?” el cóndor le preguntó.

“Tu mujer y tu hijo se han convertido en sapos”. Bueno, el cóndor se fue volando a ver. Ni la joven, ni su hijo estaban dentro del nicho, solamente dos sapos. El cóndor se asustó, pero no pudo hacer nada; y el picaflorcito está todos los días entre las flores en la casa de la jovencita. Mientras ella, su hijo y su padre viven felices en la comunidad.


Recogido de Gloria Tamayo. Cuzco, Perú.

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:35

La misa del otro mundo

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Una leyenda cuenta la penosa historia de un joven que, habiendo quedado dormido sobre una banca dentro de la fría iglesia de Santo Domingo, de pronto al despertar se vio prisionero de la oscuridad del lugar, siendo testigo, sin quererlo, de la fantasmagórica aparición del famoso fraile sin cabeza, quien después de encender unas velas, le pidió al muchacho que se acercara hacia el altar; que su única intención era la de celebrar una misa y que para esto requería de alguien que fuera su oyente.

Aún con todo el espanto que sentía el muchacho, no le quedó sino presenciar tan insólita ceremonia y atenerse a las circunstancias.

Por fin, una vez celebrada la misa, se apagaron inesperadamente las velas y el joven en su desesperación trató de huir cual entidad etérea se tratase, consiguiendo por su imprudencia romperse la cabeza contra una dura puerta, para caer finalmente sin sentido en las frías lozas del templo.

Fuente: Libro de pablo nicoli: Arequipa y sus misterios, edic. 2001.

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:30

Sor Ana de los Ángeles

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El monasterio de Santa Catalina fue fundado en 1575. En dicho lugar, muchas mujeres, jóvenes y viudas, hicieron sus votos perpetuos. Ana de Monteagudo fue hija de Sebastián Monteagudo y Francisca Ponce de León; estos últimos, para asegurar la educación cristiana de su pequeña hija, la internaron en el monasterio cuando contaba con tres años. A su edad núbil -los catorce-, Ana fue reintegrada al hogar, pues su padre la había comprometido con un joven.

Ella obedeció, pero desesperada en un mundo que no conocía, decidió huir de su casa y regresar al convento, en donde permanecería hasta su muerte.

Ana castigaba su cuerpo con azotes y se sometía a largos ayunos de pan y agua. Se dice que, entre sus milagros, con sólo aplicar parte de la tela de su hábito, desaparecían tumores e infecciones. Fueron innumerables los vaticinios sobre muertes, enfermedades, recompensas y otros.

Murió el 10 de enero de 1686, tras largos 10 años de penosa enfermedad y fue enterrada en el cementerio del monasterio. Ese mismo año, el obispo Don Antonio de León inició el proceso de su beatificación. En 1731, al trasladar su cuerpo a una nueva tumba en el coro de la iglesia, lo encontraron incorrupto, intacto y con olor a flores.


Fuente: Libro de pablo nicoli: Arequipa y sus misterios, edic. 2001.

 

 

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:27

El fraile sin cabeza

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Una leyenda de Arequipa del siglo XIX, nos cuenta sobre el diabólico andar del "Fraile sin cabeza". Un alma en pena, a veces gravitante, que se sabía, por toda la ciudad, recorría de lado a lado el callejón de la Catedral y siempre al amparo de las doce campanadas que dejaba oír el reloj de la torre.

El espectro, decían quienes habían tenido el valor o la mala fortuna de encontrárselo, se mostraba ataviado con un viejo hábito franciscano y en cuyo interior del alargado capuchón que debía cubrirle la cabeza, sólo se podía entrever una profunda oquedad, una sombra provocada por el vacío.

La leyenda -o por lo menos una de las dos versiones de la misma-, cuenta que el espectral personaje había sido decapitado por el hijo de un noble español, quien por un desacuerdo intrascendente, había reñido con el fraile y en medio del calor de la desigual contienda, la cabeza de éste último había sido cortada de tajo; a causa del fuerte golpe que le propinó el hijo del noble con la espada.

El lamentable acontecimiento había ocurrido en el callejón de la Catedral, del lado que antiguamente daba a la "Casa Forga". Se cuenta además que el religioso había sido enterrado sin su respectiva cabeza, pues al momento de la decapitación, un perro la había mordido y llevado a esconder en algún recoveco de los alrededores.

Era por esto, refieren los abuelos, que el fraile andaba vagando en busca eterna de su cabeza. Tal vez la modernidad, al parecer, aplacó su constante deambular; o quizá finalmente encontró lo que tanto andaba buscando.

Fuente: http://arequipa.metroblog.com/labels/leyendas+aqp 

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:25

La casa encantada de Yanahuara

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Corría el año de 1666, y hasta la villa de Yanahuara llegó para establecerse un noble español a ejercer la función de encomendador. Este se casó con una dama que rebosaba de atributos por su extraordinaria belleza. Transcurrido el tiempo surgió una relación amorosa entre un criado de la casa y la bellísima mujer.

Tras uno de sus viajes el español logró descubrir esta infidelidad, y sometió a ambos a una serie de torturas que culminó en la muerte cruel de los amantes.

Cuenta la historia que tal era el odio y el desconsuelo del español, que los enterró, aún con vida, tapiando una de las paredes de la casona donde vivían. Es a raíz de este acontecimiento que la casona ubicada a corta distancia de la iglesia de Yanahuara, cobra fama por sucesos extraños, tales como: estrépito de cadenas, campanas que sonaban solas, ladridos angustiantes de perros y siluetas fantasmales, que noche a noche se dejaban sentir. "La casa encantada", como fue  llamada luego, cambió de dueños constantemente, debido a que nadie soportaba mucho tiempo de permanencia dentro de la misma.

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:23

La mano del cementerio

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Esta es una historia real, pasó en la ciudad de Arequipa, es de una joven hermosa que siempre maltrataba a su madre.

Ésta un día le brindó una golpiza que hizo que su madre la maldijera.

Esta joven falleció antes que su madre. La enterraron, pero a los tres meses su madre se percató de que la mano de su hija sobresalía de la tumba. Hizo que la enterraran por encima. A los tres meses de nuevo se dio cuenta de que la mano de su hija sobresalía. Esta, preocupada, llamó a un sacerdote para que observara el caso. Este la bendijo y la mano ya no volvió a salir.

Después de años la gente que vivía en las inmediaciones del cementerio comenzó a observar a una joven toda de blanco vagabundear por el cementerio.

Una noche un dj de la ciudad que siempre pasaba por ahí después de su noche de trabajo se fijó en una joven, le dijo que subiera a la moto, ella accedió y sólo se inmutó al decir dónde vivía; él la tomó de la mano y notaba que era demasiada blanca y helada, le prestó su casaca y la llevó a su casa.

Al día siguiente se dio cuenta de que le había prestado su casaca a la joven, fue a su casa y al preguntar por ella su madre se enfureció y casi lo maltrata, pero le sorprendió la insistencia del joven así que le dijo que su hija había muerto. Él no le creyó ya que la noche anterior la había visto, la madre lo llevó a la tumba de la hija y para sorpresa de los dos estaba la casaca sobre la tumba. Los dos se volvieron locos: el chico se suicidó en el manicomio y de la señora no se sabe nada.

Hasta ahora se le puede ver a Monica, la condenada, en las inmediaciones del cementerio de esta ciudad. 


Fuente: http://www.kruela.ciberanika.com/leyen106.htm

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:21

La novia sin cabeza

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Una vez terminada la conversación, tuve que despedirme de mi buen amigo el párroco y aventurarme a la soledad de la noche que a veces a estas altas horas de la noche es muy solitaria y silenciosa. Antes de partir hacia el cercado mi amigo el párroco me deseo suerte y me advirtió de los peligros y sustos que se pueden dar a la oscuridad de la noche y me dio un crucifijo.

Gracias le dije y yo no estaba tan preocupado por ninguna de esas viejas leyendas de vampiros, fantasmas y duendes que existen, yo no creo en ese tipo de historias, en cualquier caso yo siempre me había caracterizado por mi valentía.

Ya había recorrido gran parte del camino para llegar a la vieja casona donde vivo, cuando atraviese por la callejuela de Santa Catalina, vi algo inesperado, a escasos metros pude ver la figura de una dama , llevaba un vestido blanco y manchado de sangre, sosteniendo en una de sus manos una cabeza y a esos escasos metros escuche que lloraba.

Quede consternado por lo inexplicable y sobrenatural, me detuve por unos minutos y espere que aquella entidad misteriosa desaparezca, sin embargo recordé el crucifijo que lo tenía en mi bolsillo, y este me dio valor para seguir mi camino, porque si no me tardaría en llegar a mi casa a descansar.

Cuando di unos cuantos pasos hacia adelante quede más estremecido al ver que aquella espantosa dama se acercaba a mí. Su rostro ensangrentado en su mano me lleno de espanto y terror. No pude seguir caminando mi cuerpo se deslizo al suelo del susto en esos momentos temí por mi vida y mi corazón latía más rápido, metí mi mano al bolsillo y saque el crucifijo que me dio mi amigo el párroco.

Al acercarse más la aterradora figura de la mujer pensé que este podía ser el fin de mi existencia y me daría un ataque de susto. Tenía el crucifijo en mis manos y con mucho esfuerzo con mis manos tembloroso apunte el crucifijo hacia ella.

Entonces escuche un horrible y bestial llanto, la desgarradora figura empezó a alejarse de mi rápidamente, perdiéndose por el callejón que está detrás de la Catedral.

Me levante de la helada pista y con el crucifijo en mi mano me arme de valor y decidí perseguirla, recorrí una cuadra de la calle San Francisco y luego al dirigir mi mirada hacia las afueras de la catedral vi que su cuerpo empezaba a elevarse y así perderse en la oscuridad del infinito cielo.

Al día siguiente desperté muy tarde y al recordar lo que me pasó en la noche no podía creerlo, me había encontrado cara a cara con la novia sin cabeza, una leyenda de hace mucho tiempo, dicen que era una dama que un día antes de casarse sufrió un accidente, y estuvo a punto de perder la cabeza, por eso sale en las noches a deambular por las calles haciendo asustar a los incrédulos transeúntes que caminan muy de noche. Salí de mi casa a ver a mi amigo el párroco y agradecerle por haberme proporcionado su crucifijo porque si no lo hubiera hecho, tal vez no hubiera vivido para contarlo.

Inspirado en el cuento: “El vampiro del Monasterio” del Libro “Arequipa y sus misterios” de Pablo Nicoli Segura (2001)


Fuente: http://linda-arequipa.com/leyendas-arequipenas/

 

Martes, 16 Septiembre 2014 02:18

La sirena del puente de fierro

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Este largo puente con estructura de fierro fue una obra de Eiffel, además nuestro puente es el más largo de Sur América, cuenta la leyenda que existe una sirena debajo de este puente, esta la hija de la sirena que vive en el puente Bolognesi, en este puente, pegado al risco hay una piedra grande donde vive esta sirena.

A esta gran piedra la denominaran Machiruna, esta piedra es la puerta de ingreso al rio subterráneo que hay detrás del río Chili. Allí empieza la casa de la sirena, la piedra está amarrada en la parte de abajo por la fuerza de todos los brazos de los hombres que han desaparecido.

Este río subterráneo se comunica con la casa de su madre, que une en el puente Bolognesi, cuando se reúnen hacen grandes fiestas, esta sirena sale a lavar sus vajillas entre las seis y siete de la tarde, los que iban al río a esas horas desaparecían la sirena los encantaba.

El castigo de estos hombres que desaparecían, era que veían a la sirena sentada sobre una piedra mostrando coquetamente su cuerpo delgado, su larga cabellera y su cola de pez con escamas de siete colores, los hombres al mirar se quedaban encantados y caminaban hacia ella y de pronto escuchaban bellas melodías que salían de las vibraciones del agua y ahí quedaban atrapados. La sirena cogía la varita mágica y movía la piedra Machiruna y en ese instante el hombre desaparecía entre las aguas y nunca más se los volvía a ver.


Fuente: http://linda-arequipa.com/leyendas-arequipenas/

 

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