Peru, Narrativas, Leyendas, Mitos, Religion
Martes, 24 Octubre 2017 18:23

El Cacique Tancum y El Canto de la Lechuza

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Tancum era cacique de Mocce, antigua ciudad, situada a unos diez kilómetros hacia el norte de las actual ciudad de Lambayeque. Aún existen ruinas de sus templos y palacios, conocidas con el nombre de Huacas de Mocce.
La casa del cacique era grande, toda hecha de adobes, con pilares, terrazas y portales, y rodeada totalmente por un circuito o plaza grande, donde efectuaban los bailes y las fiestas, a las cuales, lo mismo que a la chicha fuerte, era muy aficionado el cacique Tancum. En cada una de las puertas de la casa del cacique, se hallaban constantemente, de guardia, dos indios porteros encargados de vigilar la entrada y salida de los visitantes e invitados. Los banquetes, bailes y fiestas eran muy suntuosos y duraderos.
Fue después de uno de estos agasajos que el cacique de Mocce, que era malvado y ambicioso, abusivo y cruel, enfermó. Cuando sus familiares y súbditos se dieron cuenta de su cercana muerte y de la imposibilidad en que se encontraba para ejercitar sus acostumbradas venganzas y castigos, pusieron en libertad a los prisioneros, que en buen número habitaban los subterráneos del palacio, soltaron a los animales, saquearon los graneros y destruyeron la propia casa del cacique.
Sólo fue respetado el cuerpo del moribundo, que se hallaba situado en un aposento ubicado en el centro del palacio, todo cubierto con esteras o mejor dicho, revestido de esteras.
Cuando los sublevados ingresaron a este aposento, encontraron que sobre el cuerpo del cacique, ya agonizante, en el pecho del mismo, se había posado una lechuza de las cercanías, animal que lanzó un grito estridente, imitando la voz áspera del propio Tancum, en cuyo mismo instante el indio expiró.
Y desde aquella lejana época, el grito de la lechuza fue anunciador de una muerte cercana y aquella ave se tornó en agorera y nocturna.
 
(Conforme con una vieja Historia Popular)
Martes, 24 Octubre 2017 18:22

Leyenda del Cerro La Vieja de Motupe

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Nuestro Señor Jesucristo llegó al sitio descam­pado y arenoso cercano a Motupe, en donde hoy se encuentra situado el cerro llamado de la Vieja.
El Señor venía cansado, sudoroso, fatigado y se­diento, y habiendo divisado una lejana "choza'" se encaminó hacia ella, encontrando en la puerta a un matrimonio formado por dos ancianos. Jesús le di­jo a la mujer: "Dame un poco de agua, para calmar mi sed", pero la vieja le repuso, de mala manera: "No tengo nada que darte". Entonces el Señor le pidió al marido que le vendiera una hermosa san­día, de las que en abigarrado montón se encontra­ban en uno de los ángulos de la posada, pero el vie­jo negó tenerlas. El Señor dijo, señalando a las san­días: ''Y esas, ¿qué son'!", "Son piedras", dijeron al unísono ambos viejos.
El Señor meditó brevemente y produjo su mal­dición, diciendo: "Pues si son piedras, en piedras se convertirán y ustedes también", y súbitamente e] montón de sandías se convirtió en un montón de piedras, que son las que forman el centro mis­mo del cerro; la vieja se tornó en la piedra más grande, que de lejos da el aspecto de una anciana y el viejo se volvió la piedra más pequeña, que os­tenta las características de su edad.
Y para que se pueda producir el desencanta­miento, se precisa que nuevamente el Señor Jesu­cristo llegue a ese mismo sitio, en el mismo estado de cansancio y de sed, que se repita de nuevo exac­tamente la escena primitiva y que los viejos ofrez­can al viajero e] agua lustral de la caridad, que bo­rre su falta.
El cerro de la Vieja , llamado también cerro de Errepón, se encuentra situado al sudeste de Motu­pe, a cosa de ocho kilómetros de este pueblo. Es un cerro aislado, solo, Único en la pampa, hacia la margen izquierda de] río de Motupe. La pampa es árida, escueta, sin más vegetación, en las épocas de lluvias, que algunos árboles de zapote y unos cuan­tos arbustos de bichayo.
 
(Del Ambiente Popular)
Martes, 24 Octubre 2017 18:21

El Pozo Encantado de “MAMA ANGELINA” en Salas

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El encantamiento de este pozo consiste en que no tiene fondo. Aquí la leyenda es doble.
De un lado se sostiene que cierta vez que el diablo se vio perseguido por una legión de ángeles, a fin de no ser seguido por las huellas que dejaban sus zapatos o sandalias, las arrojó a este pozo, y como el diablo iba muy de prisa y ligero, las aventó con tanta violencia que traspasaron el pozo, horadaron las Tierra, pasando al otro lado de la superficie 
La otra explicación de la leyenda dice que no fue el diablo el que arrojó su calzado, sino una bruja, que era dueña del terreno donde está situado ese pozo, a quien se le daba el nombre de “Mama Angelina”, y como quiera que todo lo que a los brujos pertenece se encuentra encantado o en vías de encantamiento, el calzado perforó la Tierra y por esa causa nunca será encontrado el fondo del pozo de 2Mamam Angelina”.
 
(Relatado por Don Fermín Huamán)
Martes, 24 Octubre 2017 18:19

La Huamantanga Templo de las Aguas

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Fue el sitio denominado hoy la Huamantanga, que se encuentra situado entre los pueblos de Lambayeque, Ferreñafe y Mochumí, Santuario, palacio y observatorio, dedicado a los dioses de las aguas, allá, en la lejana época, cuando se encontraba en pleno florecimiento la civilización yunga.
Como santuario, en él se realizaban las diversas prácticas propiciatorias, que tendrían a obtener copiosas lluvias, en las épocas más convenientes; como palacio, servía de oficina administrativa, para el mejor aprovechamiento y distribución de las aguas y como observatorio, en sus terrazas se ejecutaban los cálculos y observaciones meteorológicas, que deberían predecir las lluvias, las sequías y las diferentes variaciones climatológicas.
En cada noche de plenilunio se realizaban las pruebas mágicas, las prácticas secretas y los cálculos ocultos. A través de las edades y sin interrupción ninguna, estos hechos se venían realizando ordenada y constantemente, con los más halagadores resultados agrícolas y sujetos a la más rigurosa exactitud. Nada había turbado la tranquila vida del lugar. Los sacerdotes, los empleados y los científicos deslizaban su vida normal y uniforme. Nadie que no fuera de estas tres categorías, cualquiera que fuese su sexo, edad, condición o clase social, podía penetrar dentro de los límites del palacio de la Huamantanga.
Sin embargo, una noche del rito, los ejecutantes de las ceremonias fueron presa de un invencible sopor, que les impidió desempeñar sus diferentes roles. Sin explicarse cómo había sucedido, al despertarse, encontraron que la más completa revolución y el desorden más absoluto reinaba en todos los lugares del palacio, y en medio de todos ellos se hallaba una bella mujer, mejor dicho una rara visión, puesto que se trataba de una especie de rayo de Luna, de forma femenina, enteramente diferente a las de su raza y sin tener semejanza ninguna con las de los pueblos cercanos y conocidos; visión fugitiva que desapareció lentamente y que había sido observada con el natural pavor y la innata curiosidad de los presentes.
Como una prueba real, tangible y evidente de la presencia de aquel extraño ser, se encontraron siete hilos de oro, con aspecto de cabellos femeninos, que habían sido colocados, uno en cada una de las siete vasijas de la chicha sagrada, y entonces se vinieron a dar cuenta, los habitantes del santuario, que habían consumido la chicha fermentada y no la recientemente preparada.
Y exactamente a los siete días de aquel extraño fenómeno, las lluvias y las inundaciones destruyeron el templo y arrasaron los campos, perdiéndose las cosechas y ahogándose los animales, porque aquella visión había sido el aviso simbólico del fin de la antigua civilización y el anuncio profético del establecimiento de la de los hombres de cabellos como hilos de oro. 
 
(Recogido del Ambiente Popular, por diversos Conductos)
Martes, 24 Octubre 2017 18:18

Los Sapos Orquesta Solar

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Dice la leyenda que el Sol, tratando de divertirse organizó una orquesta estelar, que fue la música de las esferas, designando como sus componentes a todos sus satélites. Sólo la Luna fue relevada de esta obligación por tener a su cargo las ocupaciones propias de su sexo de mujer, el arreglo del hogar y el cuidado de su propia belleza.
La orquesta cósmica venía realizando, diariamente, sus deberes musicales sin interrupción, mientras no se dio cuenta del privilegio establecido para con la Luna , pero protestó ante el Sol por aquella preferencia y, desacatando la orden, dejó de realizar sus acostumbradas armonías.
Y el castigo se produjo, transformando a los descontentos en animales. El Sol los convirtió en sapos, haciéndolos achatados para que se aparecieran soportando el peso de su culpa; repulsivos para que molestaran con su presencia; los tornó de un color oscuro para que representaran la lobreguez; hizo que apareciera en una de las mejillas de la Luna , uno de ellos, para castigar el desacato tenido para con su esposa y los obligó a que croaran al anochecer, para que de esta manera la música que se negaron a ejecutar, ante El, alegre y voluntariamente, la realizaran como una obligación, diaria, triste, continua y monótonamente, como un desagravio, despidiendo al Sol, en cada día y anunciado su retorno al siguiente.
 
Para hacer aún más cruel el castigo, los obligó a vivir en los charcos y bajo la tierra, ocultando su vergüenza ante el Sol y todo su cortejo, del cual habían formado parte.
 
 
 
(Relatado, al autor, en forma de cuento, en su niñez).
El zorro fue un indio noble que quiso por esposa a una mujer que no fuera de las del color de su raza.
No hallándola en las tierras yungas, pasaba las noches a la orilla de los ríos, de las lagunas, en el campo abierto, cantando sus deseos, para que sus endechas mitigaran sus penas y le concedieran lo que tanto anhelaba.
En una de esas noches de plenilunio observó que la luz de la Luna , reflejada sobre el agua, se con vertía en bella mujer, de otra raza, ojos semejantes al cielo y cabellera del color del grano de maíz maduró; y ante esta visión, en una felicidad sin límites, creyendo realizado su ensueño, se arrojó al agua para obtener y poseer su preciado don, pero al movimiento del liqui­do, la visión desapareció y la Luna , ocultada por una espesa y densa nube, oscureció el ambiente y el corazón del indio.
Y al mismo sitio y en todas las noches de plenilunio volvió el indio noble para solazarse de nuevo con la visión magnífica; pero nunca más se vivificó la imagen y entonces, el desesperado enamorado pretendió al propio astro. Mas, el Padre Sol, que juzgó al indio curado de tan insólita pretensión, con sólo aquella visión, resolvió castigarlo definitivamente, por su atrevimiento y por su desobediencia a las leyes del Cielo y de la estirpe, y lo condenó a estamparse perpetuamente en la faz de la Luna , como un dibujo borroso y anodino, satisfaciendo así su amor y su deseo, y en la Tierra , convirtió en zorro, estableciendo así un castigo en Cielos y un precedente en la Tierra.
Desde entonces la luna ostenta una mancha oscura, semejante a la figura de un zorro, y este animal comenzó a hacer sus refugios subterráneos, para no ver al Sol, que lo había castigado, y empezó a hacer sus correrías especialmente en las noches de Luna, para admirar, a la distancia, a su esposa frustrada y lejana.
La iguana, había sido destacado y pretencioso sa­cerdote de las antiguas creencias mochicas, que se ena­moró de la estrella Venus, debido a su belleza y reful­gencia, creyéndola hermana menor del Sol.
Tan sólo para admirarla realizaba todas sus acti­vidades personales de noche, olvidando algunas veces sus obligaciones sacerdotales, dejando de efectuar las prácticas y los ritos más esenciales, especialmente el co­cimiento del maíz para la chicha sagrada, todo con el fin de embelesarse en la contemplación del astro, su principal amor, que refulgía más intensamente en las primeras y en las últimas horas de la noche. Esta desa­tención trajo por consecuencia la pérdida de la fe, cala­midades y miserias generales, desobediencia, indisciplina y la cólera del Cielo.
El Sol, creador, guardián y custodio de la fe, y pa­dre de la religión, ante tal desacató a sus mandatos y a sus leyes, convirtió al sacerdote en iguana, haciendo que habitara en los santuarios, desde donde podría con­templar mejor a su amada del Cielo; ordenó a los sa­cerdotes" del culto que el "mote" del maíz, para el co­cimiento de la chicha sagrada, se habría de preparar en las primeras horas de la madrugada o en las últimas de la tarde, precisamente cuando mejor se distingue a Ve­nus, a fin de que no se olvidaran de sus obligaciones ri­tuales.
Y fue desde entonces, y obedeciendo a aquella maldición y a aquella orden, que la iguana vive en las huacas, viejos santuarios, y los nativos mochicas hacen el cocimiento del maíz en las madrugadas, dándole a Venus el nombre simbólico y recordatorio de “pone mote”.
 
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Yunga pescador y plebeyo fue el alcatraz, que pretendió en amor a una de las vírgenes del Sol.
Desde niño vivió en una isla desierta, sin los reclamos del amor y sin las obligaciones de la civilización; ignorante de las pasiones humanas y de la belleza femenina.
Una mañana, en busca de la pesca, arribó a las costas yungas y se internó en los llanos; convivió con sus habitantes, gozó de sus comodidades y se enamoró de una de las vírgenes del Sol, llamada Cora Fisan, quien se ocupaba, como todas las de su estirpe, de hilar y tejer ropas de algodón y de lana para los ídolos.
Cora Fisan se encontraba quemando, como era de rito, lo que había sobrado de la lana y el algodón, junto con huesos de carneros blancos sagrados, que habían sido sacrificados, y cuyas cenizas ofrecía al Sol, y el yunga solitario creyó que a él se hacía el ofrecimiento.
Ignorante de las prácticas y de los ritos, de las costumbres y de las obligaciones usuales, creyéndose hijo de otro mundo, con mejores derechos, sintiéndose distinto de los demás, increpó a los sacerdotes y desdeñó los ídolos, pero el Supremo Guardián de la Ley Eterna , para castigarlo por su osadía, lo condenó al ridículo, convirtiéndolo en alcatraz y haciendo que para atender a su sustento simulara descender desde lo alto.
Martes, 24 Octubre 2017 18:15

Leyenda del Cerro de las Campanas de Puerto Eten

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En el cerro o morro del Puerto de Eten existía antiguamente un volcán, el cual estuvo apagado mucho tiempo; pero la maldad de los hombres y e] relajamiento de las costumbres produjeron la irrita­ción del volcán. El cual para dar aviso de su poder y de su fuerza, comenzó a echar humo, amenazan­do con arruinar los lugares cercanos, con una de sus erupciones. Como las gentes de la comarca, que corresponde a los pueblos de Reque, Monsefú, Vi­lla y Puerto de Eten, no hicieran caso alguno de este aviso y continuaran en su misma vida disoluta, se produjo una pequeña erupción, que arrojó dos enormes piedras hacia la falda del cerro, que co­rresponde al Puerto de Eten, y hubiera seguido su acción destructora de pueblos, personas, animales y sementeras, a no ser por un ángel, quien apiadán­dose de los comarcanos, se arrodilló en esas do" piedras rodadas, rezó en ellas y al colocar sus ma­nos les imprimió el encantamiento de su argentino son.
Se trataba, en realidad, de dos piedras dioríticas. Una de las cuales tenía una brazada de largo, por media brazada de ancho y el otro poco menos del doble de la primera.
Hoy no existe ya el encantamiento que muchos de nosotros presenciamos, precisamente porque el argentino son que producían ambas piedras, indujo a pensar que se trataba de un tesoro mineral que ellas encerraban y fueron destruidas por un cónsul chileno. Esperando encontrar en sus destrozados restos, sino el secreto del encantamiento, por lo menos, oro en polvo.
Y así, por un menguado y metalizado interés, terminó en los finales del siglo pasado, ]a leyenda del cerro de las campanas del Puerto de Eten y la misión del Ángel protector.
 
(Del Ambiente Popular)
Martes, 24 Octubre 2017 18:14

Leyenda del Pozo de Sarna y El Origen de los Brujos

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Se llama Pozo de Sarna a una laguna pequeña, de agua cristalina, transparente y limpiada, que se encuentra a un kilómetro más o menos del actual pueblo de Salas, en dirección hacia el este, camino de la Montaña.
La leyenda dice que todo aquel que se bañara en ese pozo, se curaría de las enfermedades del cuerpo y de los males del alma. La enfermedad y la muerte, pues, no existían para aquellos que se bañaban en el pozo de Sarna. Pero fue la propia Muerte la que emponzoñó ese pozo.
Un día, la Muerte , después de arduo y afanoso trabajo, caminaba cansada, sudorosa, anhelante, sucia, agobiada, y decidió bañarse en aquel pozo, para refrescar su cuerpo y aligerar su carga, pero desde el momento en que su cuerpo tocó las aguas del pozo, éstas se contaminaron con todas las enfermedades del cuerpo y con todos los males del espíritu, sin que su linfa dejara de ser cristalina, limpia y transparente, precisamente para engañar a los hombres y hacer que la sarna de mal no tuviera fin en la Tierra.
Aquí, en esta leyenda, la tradición, popular encuentra el nacimiento de los brujos como profesionales, con sede en el pueblo de Salas, quienes no existían pero como la Muerte creó las enfermedades, se produjeron también los brujos para destruirlas.
 
(Relato por la Señora Escolástica Failoc)
Martes, 24 Octubre 2017 18:13

Leyenda de la Huaca Pintada de Illimo

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La Huaca Pintada, que se encuentra a cosa de un kilómetro hacia el sur del pueblo de Illimo, fue primitivamente un santuario o templo religioso consagrado a la adoración de la Luna , los ríos, las lluvias, las iguanas y las arañas. Estaba construido totalmente de adobón, sin ningún adorno o pintura, bien fuera interior o exterior.
Antes del gobierno del Inca Pachacutec, esto es cuando aún no se había verificado la conquista de los Yungas por los Incas, el sacerdote que dirigía las actividades del aquel santuario, llamado Anto Tunga, soñó que el Sol se le acercaba quemando totalmente el santuario, y que le dejaba impreso, en la cara, el aspecto y el color de aquel astro, como para recordarle que estaba obligado a rendirle el tributo de su adoración.
Pero el viejo sacerdote, rehuyendo el aviso, continúo ofrendando sus sacrificios y sus libaciones, sus votos y sus oraciones a la Luna , a las aguas y a los animales, desdeñando el ensueño premonitorio. Pero cuando, en la madrugada, despertó e hizo sus preparativos, del cocimiento del maíz de la chicha sagrada, con la cual propiciaba a sus dioses, hallo el santuario totalmente coloreado de rojo, en su exterior, y en su interior que los muros estaban decorados por tres colores: rojo, el Sol; azul; el Cielo y amarillo, el Oro, y sintió en su faz aquel fuego calcinante del Sol que le quemara en la noche anterior, y cayó muerto, pero ostentando en la cara, como signo del poder del astro, una mascarilla de oro.
Y la Huaca Pintada de Illimo fue decorada por el mismo Sol y la mascarilla de oro, encontrada en la Huaca a principios del siglo actual, era la de Anto Tunga, castigado así por el astro, debido a su negativa para adorarlo, por no haber querido establecer el nuevo culto de los Incas, y en los pueblos Yungas, y como un seguro aviso de la próxima conquista de los triunfadores del Cuzco.
 
(Relatado por la Señora Incolaza Gonzáles).
El Cerro de Chaparrí se encuentra situado en el Departamento de Lambayeque, hacia el noroeste, casi en los linderos con el Departamento de Cajamarca y el Cerro de Yanahuanca pertenece territorialmente a este último departamento. La distancia que separa a ambos cerros es enorme y a pesar de ella y de los milenios ya transcurridos, los dos cerros continúan odiándose e insultándose. 
En el Cerro de Chaparrí se encuentra sepultado el cadáver de Chaparioc, célebre cacique que gobernó los contornos, comprendiendo Chongoyape, las haciendas de Pátapo, Combo, Tulipe, Almendral, etc., a todo lo cual se le dio el nombre de Shongoyapu, o sea noble corazón, gran corazón, corazón sagrado.
Chaparioc además de ser el cacique, era el sacerdote que guardaba las enseñanzas puras, el depositario de las doctrinas religiosas sagradas, miembro de la Gran Fraternidad de los seres de Faz radiante; el Supremo Guía de los orillan el sendero de la derecha, el de la evolución y era Gran Oficiante de la magia blanca, que tiende a la superación del espíritu sobre la materia.
Tenía, Chaparioc, su templo iniciático en un cerro cercano, llamado el Cerro Mulato, en el cual hasta ahora mismo se pueden ver y estudiar una serie de signos desconocidos e indescifrables, todos aquellos esculpidos en las piedras que componen dicho cerro. 
Por el contrario, el Cerro de Yanahuanca, estaba habitado por el sacerdote del mismo nombre, quien era un practicante de las malas artes, de la magia negra, de los seres de la faz tenebrosa, que tienden al egoísmo y a la destrucción. 
Ambos sacerdotes, por la disimilitud de sus ideas de sus creencias y de sus prácticas, eran enemigos, y como es natural la lucha entre sus huestes no tardó mucho en producirse, procurando cada uno de los jefes conquistar los territorios del otro y denominar en las conciencias de sus contrarios.
Los hombres de Yanahuanca sorprendieron a Chaparioc y a los suyos, habiendo dado muerte aquel cacique, personalmente, al propio Chaparioc, llevándose como trofeo una mata de higo, que fue plantada en la cumbre del cerro de Yanahuanca, que aún existe, y fue trasplantada por este mismo cacique, cuyo nombre significa negra entraña o alma negra.
Los secuaces de chaparioc rodearon el cadáver de su jefe y pidieron a su Dios y Padre, el Sol, su resurrección, la que consiguieron. Una vez vuelto a la vida, el cacique Chaparioc, reunió a sus hombres y procedió a sorprender a Yanahuanca y a los suyos, a quienes encontró totalmente embriagados, y haciendo uso de sus poderes mágicos, para que no volvieran a la vida, en lugar de matarlos, los convirtió en piedras. De aquí explicado porque entre los cerros Chaparrí y Yanahuanca existe una cordillera de pequeños cerros, que es conocida con el nombre de Cordillera de los Negritos.
Cuando Chaparioc murió de muerte natural, su corazón fue extraído del cuerpo y enterrado aparte, en la cumbre misma del Cerro Chaparrí, en donde se ve actualmente una roca, que tiene el aspecto de un corazón invertido, porque así fue como se enterró el corazón del cacique Chaparioc; con el vértice hacia el Cielo, en prueba de que sus ansias y sus anhelos se habían dirigido y continúan dirigiéndose hacia el bien, hacia el Cielo y hacia el Sol. 
Y todas las noches ambos cerros se insultan y se increpan. Chaparioc por la planta de higo que detenta Yanahuanca; éste por su conversión y la de los suyos en piedras y la Cordillera de los Negritos protesta igualmente porque fueron los esclavos de Yanahuanca. 
Y así continuará la lucha eternamente, hasta el fin de mundo, porque no sólo luchan ellos, sino también, y como un símbolo, el Bien contra el Mal. 
 
(Relatado por el Ingeniero Señor Julio C. Rivadeneyra)
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