Peru, Narrativas, Leyendas, Mitos, Religion
Mitos

Mitos (42)

Martes, 24 Octubre 2017 18:08

Mito del Origen del Mochica y El Algarrobo

Escrito por
Luchaban en todas las esferas cósmicas los dos poderes eternos: los Dioses y los Demonios, el Genio del Bien y el Poder Maligno, para establecer la supremacía de sus propios derechos y rodaban por los diferentes mundos y espacios siderales, en abierta y constante rebelión.
 
El Bien pretendía crear al ser que lo ayudara en la obra de la evolución, al hombre, y el Mal quería impedir esta realización, que le conllevaría un enemigo declarado.
 
Surcando el Universo, llegaron aquellas fuerzas luchadoras a la tierra, en la cual nada existía fuera del algarrobo, que era una planta rastrera, reptante, endeble y raquítica, la cual nada era, nada significaba, ni nada producía, y a pesar de su mínima importancia una de las lianas del algarrobo se enroscó en los pies del Genio del Mal, accidente que fue aprovechado por su enemigo para dominarlo.
 
Entonces y en agradecimiento, dijo el jefe de los Dioses: “Como si te hubieras adelantado a mis deseos, has contribuido a mi victoria. Tú serás desde hoy mi siervo, mi semejante y mi aliado. Para que tengas poder, tú serás el candidato elegido para ser hombre y tendrás las características de un Dios encerrado, de un Dios en potencia, de un Dios encadenado. Hombre por fuera y Dios por dentro serás, desde ahora, grande y fuerte en tu aspecto; severo y sereno en tu forma; eterno y constante en tu vida. No necesitarás sino de Mí y del Sol, para vivir, porque a nadie debes tu emancipación sino a ti mismo y a Mí”.
 
Y al conjuro mágico se creó el indio mochica, que salió del propio árbol del algarrobo, ya mayestático. 
 
Pero el demonio, que no estaba muerto sino cautivo, produjo su maldición, diciendo: “Puesto que te has tronado en mi enemigo y has contribuido a mi derrota. Yo, el Genio del Mal, en oposición a las virtudes que te han sido otorgadas, te concedo, para siempre una parte de mí mismo. Serás mi vasallo, mi prójimo y mi aliado. Aunque seas grande y fuerte, el fuego de la pasión te convertirá en cenizas; aunque seas severo y sereno, te conmoverás cuando el viento de la adulación te roce; aunque seas eterno y constante en tu vida, pesará sobre ti el soplo del olvido y de la ingratitud, y aún cuando únicamente necesitaras del Sol para vivir y perdurar, estarás unido a la tierra, con todos sus vicios y defectos, puesto que sólo así podrás aprovechar de aquella primicia celestial. Y ten presente que a Mí también debes tu liberación. A ti y a Mí”. 
 
 
Por esto: 
 
El algarrobo es Dios: él jamás llora;
 
el algarrobo es diablo: nunca reza;
 
no necesita nada en su grandeza;
 
nada pide jamás, ni nada implora.
 
 
El algarrobo es Dios. Desafiante y austero, solo fuerte, nace y crece donde la aridez de la tierra nada ofrece; majestuoso y solemne se fortifica con la propia arena candente, con la arena muerta, que no produce y realiza el milagro de vivir de la nada.
 
El algarrobo es Diablo. Lo demuestra así su indestructibilidad: es eterno como el Mal, y se burla del Tiempo, domina a la Tierra y se ríe de la Naturaleza.
 
Representado, pues, al Dios y al Diablo, Bien y Mal, Cielo e Infierno, los pares de opuestos; realizándose en él la dualidad completa, que es la Unidad absoluta, simboliza la perfección. Faltaríale, tan sólo, el sello de propia personalidad, el aporte humano. Pero el algarrobo también lo posee.
 
En su aspecto morfológico tiene la corteza broncínea como el color del indio; el corazón rojizo del árbol representa la sangre del mochica y sus espinas y aguijones son los cabellos hirsutos del yunga. Por su interpretación intrínseca es rebelde, altivo e incorruptible. El algarrobo
 
Primero se rompe antes de doblarse y el indio muere con su secreto; el fruto del árbol es de color dorado como el de aquel Sol que los indios adoraban; su madera se petrifica en el agua, tal su constancia y así proceden los mochicas en sus costumbres ancestrales que aún subsisten; si en árbol rebota el hacha, el mochica rechaza al castellano; vive aislado y solo como existió aquella civilización; y, como el indio, a pesar de vientos y tempestades, inundaciones y sequías, que representan la conquista y el atropello, el pillaje y la ruina, ambos, el algarrobo y el mochica subsisten iguales, venciendo al Eterno.
 
Duro es el corazón del árbol como es impenetrable el pensamiento del indio; el árbol no permite que a sus expensas viva planta alguna, como la civilización nombrada que no permitió extrañas influencias, y así como ella no se cansa de esperar nunca la resurrección de su antiguo poderío, tampoco el árbol se fatiga de retar al Sol y de lidiar con la arena. Y así, juntos ambos, desafiando al tiempo y a la muerte, son uno solo en esencia y un bosque es una raza, porque:
 
 
Ese árbol desafiante nunca llora:
 
y aquel indio solemne nunca reza;
 
si aquel nada pretende en su grandeza, 
 
éste nada pide jamás ni nada implora. 
 
 
(Tomado de las diversas fuentes orales).
Martes, 24 Octubre 2017 18:06

La Tortuga

Escrito por
En un festín de los dioses hizo falta la comida y no era fácil ni inmediato el conseguirla.
 
La tortuga, antiguo dios, participante de la fiesta, se había encargado de preparar el festín y sobre ella recayó, naturalmente, la abierta censura y la responsabilidad íntegra. Todos los dioses se dirigieron a ella pidiéndole explicaciones y alimentos, pero ni unos ni otros pudieron ser ofrecidos.
 
La honda crítica de los dioses y la profunda desesperación de la tortuga hicieron que ésta se sacrificara a sí misma, en aras al hambre de sus congéneres del Cielo, y por un acto de magia inmediato y supremo, ya convertida de Dios en animal, se dejó comer. Mas, para que todos los dioses pudieran disfrutar de su alimento predilecto, hizo que su carne fuera igual a la de varios animales, lista para ser comida y para los diferentes gustos de cada uno de los dioses.
 
Por eso la leyenda encuentra aquí explicada la razón por la cual la carne de la tortuga es de diferentes aspectos, colores y sabores, puesto que su carne está formada por las de gallina, de cerdo y de pescado.
 
Los dioses asistentes a la fiesta, para no sufrir otra vez, en algún nuevo banquete, las molestias del hambre y la demora, y para castigarla, la desterraron del Cielo; diéronle por atributo la pereza, remedo de su imprevisión; hicieron que pudiera estarse sin comer mucho tiempo, para que recordara la falta cometida y a fin de que no fuera codiciada su carne, en algún otro banquete de los dioses, le pusieron sobre esa misma carne una coraza del todo invulnerable.
 
Sin embargo, no pudieron olvidar su sacrificio en beneficio de ellos y por esto le permitieron que siguiera dando las mismas carnes diferentes que les había ofrecido a ellos, en su mágico festín, realizando el milagro, por haber sido dios, de poseer la carne del animal que vuela, del animal que corre y del animal que nada, símbolo de los tres elementos que se hallan sobre la superficie de la tierra: aire, tierra y agua.
 
(Relatado por el señor Bernardino Olazábal).
Martes, 24 Octubre 2017 18:04

El Carnicero, Hijo del Cielo

Escrito por
El Sol era el pastor de los cielos y cuidaba de su rebaño de carneros, dioses como El, los cuales le servían para el alimento material y para el sacrificio espiritual, restándole periódicamente algunas de sus crías para emplearlas en aquellas preciosas necesidades.
 
Los hombres, ajenos a esos cuidados, no conocían a dichos animales, y se alimentaban y vestían enteramente de productos vegetales.
 
En un equinoccio de verano a, al pretender, el Sol, coger a uno de sus carneros celestes, se le escapó de las manos y por estar aquel astro muy cerca a la Tierra , el carnero cayó en ella.
 
Aquel carnero, como todos los de su especie estelar tenía en vez de lana vaporosas nubes de color anaranjado, pero por haber caído en un campo de algodón ya en bellota abierta tomó el color blanco de ese vestal, de donde tuvieron su origen todos los carneros blancos del mundo.
 
Una hermana del caído, por un acendrado amor fraternal, y por seguir a su hermano se precipitó voluntariamente a la Tierra , cayendo en un lugar gangoso de donde tomó un color parduzco su lana, originándose, por esto y para siempre los carneros de este color.
 
Desde aquella época los carneros se quedaron en la Tierra , macho y hembra y ofrecieron a los hombres su alimento y su lana; y el Sol, en previsión de nuevas deserciones o accidente, permitió que sus carneros del Cielo tuvieron aquella pareja de hermanos, macho y hembra, su representación genuina y a los restantes los alineó los juntó en todo el ámbito celeste, como si fueran un cinturón de espuma de dónde provino la Vía Láctea.
 
Y fue desde entonces que en todas las solemnidades ritualistas y en todas las festividades religiosas de importancia fueron sacrificados los carneros de ambos colores, tanto porque eran de origen solar, cuanto por imitar al Sol que hacía lo mismo, sacrificándolos.
 
Y fue el mismo Padre Sol el que autorizó a los hombres para que efectuaran eso sacrificios, para el diario sustento, diciéndoles: “Mirad cómo coméis de mis carneros, porque el que lo comiere en pecado y con dos voluntades y corazones. Yo, vuestro padre, lo veré y lo castigaré y pasará grandes trabajos; pero el que con voluntad única y entera lo comiere, Yo vuestro padre y la Luna y el Trueno, os lo gratificaremos y os daremos fuertes hijos felices años y tendréis mucha comida y todo lo demás que sea necesario, con toda prosperidad”.
 
 
 
(Relatado por la señor Tomás Ballester).

 

Jueves, 13 Julio 2017 15:06

La Iguana que Destronó a la Luna

Escrito por
Félam se llamó antiguamente e pueblo de Mórrope, el cual existía desde antes de la conquista española y antes también que los Incas subyugaran al Gran Chimú.
En tiempos del Inca Yupanqui “se retiraron las nubes muchos meses, que sobrevino a Félam una gran epidemia, infructífera la tierra y secos los montes”, dice le curioso y detallado manuscrito del cura de Mórrope, licenciado don Justo Modesto Rubiños y de Andrade.
Debido a esta sequía, los de Félam decidieron abandonar esas tierras e irse a residir al cercano pueblo de Pacora, y lo hubiera hecho sino se produce el siguiente acontecimiento, que cambió sustancialmente la vida y la ubicación del pueblo de Félam. Tres chicos se hallaban jugando hacia el oriente de aquel pueblo primitivo; concentrándose a perseguir a una iguana, la cual se escondió en la tierra. Los chicuelos, por seguirla, comenzaron a ampliar la entrada por donde había aquel animal, pero en lugar de encontrar a la iguana encontraron agua. Al aviso que dieron a sus padres, el pueblo en pleno se constituyó en el sitio y trabajando todos fue aumentando el tamaño de aquella brecha, hasta que saltó un chorro de agua dulce y cristalina. En ese mismo sitio se cavó, después,un pozo el cual durante muchos años ha venido sirviendo para todos los usos y que se encuentra en la inmediaciones del pueblo de Mórrope, a donde se trasladó el antigua pueblo de Félam.
Este hecho dio motivo para que se formara, del propio barro de aquel pozo, una enorme iguana, la cual fue colocada en el adoratorio público, como señal de agradecimiento y de respeto, desterrando a la Luna , que ocupaba ese lugar, y , además en prueba de profunda devoción y supremo agradecimiento, como singo de gratitud y de solemnidad, se procedió al sacrificio de los tres inocentes chicuelos, descubridores del pozo y del agua.
A este pozo le dieron por nombre Murrup, que en lengua mochica significa iguana y que después se convirtió en Mórrope actual. Así, pues, Félam, que quiere decir sentarse a descansar, porque en ese lugar se detenían los traficantes y que es actualmente conocido con el nombre de El Paraje, situado entre Sechura y Mórrope, fue el primitivo asiento de este último pueblo.
Se señala la fecundación de Félam hacia el año de 1125, en que el cacique Culloc – Capac vino del Cuzco, fundando el pueblo de pacora, haciendo del Félam antiguo su “guaranga” o sea su anexo.
Jueves, 13 Julio 2017 14:55

La Confesión de Naylamp

Escrito por

Naylamp estaba enfermo. Enfermo de tristeza, porque la lluvia benéfica se había retirado de los cielos y hombres, animales y sementeras se morían de sed.

El jefe mochica ordenó que todos los habitantes pidieran a las huacas su ayuda y que lloraran impetrando el favor de las estrellas, que ofrecieran a aquellas sacrificios de sebo, coca, harina de maíz y chicha, privándose hombres, mujeres y niños de comer sal y ají, y a las estrellas que les dieran el sacrificio de sus lágrimas.

El mismo jefe mandó poder sus ropas repartidas por todos los caminos que conducían a las dos huacas principales, su templo y su palacio, que eran las huacas Chotuna y Sioternic, para que esparciéndose el mal entre los caminantes y los vientos, desapareciera su enfermedad. Luego se bañó en un pozo artificial, que contenía chicha en lugar de agua, contrariando la fórmula del ritual que ordenaba hacerlo en los ríos y lagunas, para que el agua se llevara la enfermedad o el pecado y en el lugar de la abstinencia de sal y ají, decretada por él mismo, consumió ambos condimentos.

Por lo tanto, el permaneció mudo ante súplicas de sacrificios, las tierras entecas y los hombres y los animales siempre sedientos.

Para mayor castigo y sarcasmo, en el propio momento de la realización de estos actos, apareció en el lejano horizonte un arco- iris y Naylamp, contrariando la tradición, que establecía que aquel se señalara al arco- iris moriría de sed, llevado por la esperanza e impulsado por su autoridad señaló hacia aquel lado.

Honda fue la conmoción interna que experimentó la concurrencia por aquel acto inusitado de su jefe, que faltaba el respeto al Cielo, contrariaba las leyes eternas y truncaba las tradiciones de la raza, todo lo cual podía considerarse como un pecado de muerte.

Solo había una manera de evitar el fin inmediato del héroe y la desgracia del pueblo, y era el de la confesión pública que debiera hacer el mismo soberano, dentro del agua de un río. A falta de este, el jefe mochica y todo su pueblo se dirigen hacia el mar de San José, y en la propia orilla, levantando los brazos y bajando la cabeza confesó sus pecados, e introduciéndose en el mar dijo: “ya he dicho mis pecados al Cielo, recíbelos tú mar y llévalos para que nunca más aparezcan”.

Y sólo así por la propia confesión pública se aplacó la cólera divina y llovió y brotaron las simientes y los animales, los hombres, las mujeres y los niños apagaron a sed.

Con todo, el quebrantamiento de algunas fórmulas rituales conllevaba la muerte. Por eso al poco tiempo, Naylamp, se enterraba vivo, con su propia efigie, hecha de una sola piedra de esmeralda, ene el fondo de la Huaca Chotuna , y en ella se dejó morir de hambre y de sed, para aplacar la cólera del Cielo y hacer justicia a las tradiciones propias de su raza.

La capullana de Lambayeque Susa Cuinti, viuda de Pucar Taita, tenía dos hijas cuando Pizarro llegó a sus dominios el 26 de octubre de 1532; la mayor se llamaba Anya Cusa y la menor, impúber aún Cusi Chunca.
Susa Cunti, la madre, invitó a los españoles, el cual tuvo lugar en el palacio de la Capullana , en las inmediaciones de la Huaca Sioternic , conocida hoy con el nombre de Huaca de la Cruz , lugar en la actualidad pertenece a la hacienda Bodegones.
En aquel tiempo la ciudad de Lambayeque se encontraba situada más hacia el oeste del lugar que hoy ocupa y a distancia de una lengua del actual río de nombre.
Entre los participantes hispanos se encontraban, además de Pizarro, Alonso de Molina, Nicolás de Rivera, Francisco de Cuellar, Domingo de Soraluce, uno de los trece de la Isla del Gallo, Juan Barbarán, que con el tiempo sería encomendero de Lambayeque, quien tuvo parte en el rescate de Atahualpa, Bocanegra y Pedro de Alcón, el más joven, el más impetuoso y el de mejor talante.
La Capullana había dispuesto que sus mejores bailarinas entretuvieran a sus huéspedes, contando entre las principales a Nanca Paya, Ini Ranta, Sucha Maifar, Anta Cocras y Llana suma; que sus mejores hombres les sirvieran, habiendo designado especialmente a Hurma Cunto, Cuyo Huasi, Punga Tucta, cusi Rampa y rondo Cupas. Hacía de “ichuri” adivino o confesor, Pacar Anta y Runa Cumbi, desempeñaba las funciones de escanciador principal.
Pizarro y los suyos ingresaron al palacio de la capullna entre una doble hilera de parejas, que portaban en sus manos ramas verdes y espigas de maíz, saludando con gritos entusiastas y ademanes expresivos. La capullana se sentó junto a Pizarro y cuidó que Alcón, el guerrero preferido, fuese situado entre sus dos hijas.
Los demás concurrentes, españoles y nativos se colocaron en forma desordenada y libre.
El agasajo consistió en papas, mote, charqui, pescado, chirimoyas, mangos y chica de quinua y de maíz.
Las mujeres vestían así: camisa o “unca” de algodón, túnica o “amaco” de color amarilo y manto o “lliclla”, que estaba prendido por delante con un alfiler de oro o “tupu” y sostenido con una faja o “chumpi” de lana de vicuña, de diversos colores. La cabeza estaba adornada con una cinta circular de color azul, llamada “huincha” y el cuello les colgaba la “timpunga” o medallón, que hacía el oficio de amuleto. Los hombres vestían camiseta y calzón corto, de algodón y poncho de lana de vicuña. Hombres y mujeres se encontraban sin sombrero y tampoco llevaban calzado alguno.
Los españoles se adornaron, para el banquete, con escofión dorado, gorra y medallas, jubón de terciopelo, calzas negras y espada y puñal al cinto.
Las “chirimías” y las cajas acompañaban el danzar de las bailarinas y los yaraví de los cantores.
Tal es la visión de la fiesta, pero escuchemos ahora lo que nos cuenta la leyenda.
Susa Cunti, la capullana madre, sabía que la virgen Cavallaca había sido fecundada, impúber aún, de una manera misteriosa, por el Dios Cuniraya, según una vieja leyenda de los indios caribes, quienes por haber sido antiguos navegantes dieron a ese Dios las prerrogativas del Señor del Mar. Susa Cunti, creyó que habiendo llegado los castellanos por el mar, deberían tener estrechas relaciones con el Dios Coniraya, y como Cusi Chunca era niña aún concibió la idea de hacerle ese agasajo al nuevo Dios, en quien veía al apuesto castellano Alcón, para que se efectuara la fecundación portentosa.
Sin embargo, Alcón puso los ojos y los deseos en Anya Cusa, la mayor, en vez de cumplir con la leyenda de Dios del Mar, que ignoraba en absoluto, y resolvió quedarse en Lambayeque, que habiendo perdido el juicio cuando Pizarro se lo prohibió, llegando hasta insultar y pelear con sus compañeros y su propio jefe, considerándose señor y dueño de aquellas nuevas tierras, aunque en realida su locura se debía a las diferentes composiciones que a base de “ornamo”, “datura” y “huanarpo” le había hecho dar la capullana, a fin de hacer efectivo e impostergable el milagro.
Pero como quiera que aquel milagro de la fecundación misteriosa, tan esperado, se realizó, no en Cusi Chunca, la pequeña, sino en Anya Cusa, la mayor, la capullana madre hizo que el “huatac” o adivino consultara con los “sonopas” o ídolos particulares; que fueran realizados los ritos de estilo, como era la interpretación de los ensueños; arrojar hojas de coca al aire y estudiar su caída; examinar el andar de las arañas; la situación de Venus y el sonar de los granos de maíz al ser cocidos. La conclusión fue desastrosas: el Dios blanco no era dios, puesto que había fecundado a la mayor y no a la impúber y por lo tanto no merecía ni consideración, ni respeto, ni temor.
Y el veredicto fue terrible; cuando nació el primer mestizo del Perú, la madre y el fruto fueron enterrados vivos en la cámara secreta del templo de Chot.
Y una vez al año, en el aniversario de la muerte, se escuchaban chillidos y gemidos, interpretándose éstos como los dolores del alumbramiento de la madre y aquellos como el llanto de hombre del pequeño.
Jueves, 13 Julio 2017 14:48

El Mito de Naylamp y la Estatua de Esmeralda

Escrito por
Naylamp, fundador de Lambayeque y su primer soberano desembarcó, en época desconocida, viviendo probablemente de Cerro América, en la desembocadura del actual río de Lambayeque, llamado antiguamente Fusquisllanga. A cosa de una legua de este lugar construyó su primer templo, llamado Chot, que es actualmente la Huaca Chotuna , situada en las inmediaciones del sitio que es hoy conocido con el nombre de Lambayeque Viejo, en lo que ahora es terreno de la hacienda Bodegones.
 
El gurrero trajo consigo y colocó en el mencionado templo un ídolo que representaba la imagen del jefe, hecho de una sola piedra verde, que la leyenda ve como esmeralda, a la cual llamaban Yampallec, que quiere decir estatua o efigie de Naylamp, porque en realidad tenía el aspecto, tamaño y atributos de aquel guerrero.
 
El mito establece que Naylamp, a fin de que se siguiera creyendo en su existencia y en su poder divino, se enterró en la Huaca Chotuna , junto con su propia efigie. Quiso de esta manera, el jefe mochica, que su recuerdo no desapareciera, suponiendo que la estatua de esmeralda le daría la oportunidad de continuar gobernando a su pueblo y que por este medio se vivificaría eternamente su memoria.
Poco después de su muerte, sus numerosos descendientes, para hacer creer a los súbditos que el soberano era inmortal, aparecieron las voces que él, por su propia voluntad, se había dado alas y elevándose al cielo, continuaba normalmente su gobierno, convirtiéndose así, como en todas las mitologías, de hombre en semi- dios. Con el fin de hacer aún más real esta creencia, que viene a ser el primer secreto de Estado en la historia de las tierras yungas, los familiares de Naylamp se repartieron por todas direcciones, con el objeto, según dijeron, de buscar el cuerpo de su jefe desaparecido tan misteriosamente.
La leyenda dice que actualmente, todas las noches, a las doce e punto, se oye el canto raro estridente de un gallo, se dejar oir una música especial, como si fueran trompetas y se ve una deslumbrante fogata de color verde, en la parte más alta de la Huaca. Es la leyenda del gallo encantado, la campana de oro y el cerro que arde, la cual se descompone así: el gallo llama a los hombres a la guerra, es el clarín del combate; las trompetas anuncian el final de la batalla, es el triunfo y el resplandor verde proclama la hazaña del gurrero, puesto que el propio Naylamp, dentro de la estatua de esmeralda que alumbra, con el poder del héroe, todos los contornos como tea que simboliza su conquista, para orientarlos en la lucha y para perpetuar el recuerdo de su gloria.
El hijo mayor de Naylamp, Cium, siguiendo la tradición real se encerró en el subterráneo de la Huaca Chotuna y conservando el ídolo de su padre al lado se dejo morir de hambre, no sólo para ocultar su muerte al pueblo, sino también para hacer creer que su raza era inmortal.
Entre los sucesores directos de Naylamp llegamos al último de los de las dinastías, a Tempellec, en quien termina definitivamente la sucesión debido al hecho siguiente. Tempellec, siendo el duodécimo descendiente, en línea directa, pretendió variar el lugar de ocupación del ídolo, que se venía venerando en la Huaca Chotuna o templo de Chot y lo trasladó a la Huaca de Sioternic, que se llama ahora Huaca de la Cruz , y que desempeñaba las funciones de palacio, ya que Naylamp había separado formalmente la política de la religión.
Tempellec, al realizar tal hecho, rompió la tradición dinástica y mutiló la leyenda heroica. Poco después de su realización recibió un insólito aviso, pues se le apareció el demonio, bajo la forma de una bella mujer, tratando de seducirlo y de calmar sus temores y recelos, y una vez que se hubo consumado el atentado sobrevino el castigo y la desgracia. En efecto, comenzó a llover ininterrumpidamente, por espacio de una Luna, lo que trajo como consecuencia la inundación de las ciudades, la destrucción de los caminos, las pérdidas de las cosechas, la muerte de los animales y la huida de los hombres, a lo que naturalmente siguió un año de la más completa esterilidad, sequía y hambruna. Todo era desolación, miseria y desgracia y sobre el primitivo Estado mochica cayó la cólera del cielo.
Los sacerdotes del templo de Chot, guardadores de la religiosa, y los gurreros, habitantes del palacio de sioternic, cuidadores de la tradición política, considerando que el soberano Tempellec, debido a su comercio carnal con el demonio y al hecho de haber roto la costumbre, quebrantado la fe y desobedecido la ley, era el responsable directo del desastre que había caído sobre el pueblo, se sublevaron contra su autoridad y atándole de pies y manos y en procesión pública, lo arrojaron al mar.
Y así trágicamente, terminó la dinastía de Naylamp, fundador y primer soberano de Lambayeque, a pesar de los ruegos de Tempellec a Xllang, el Dios – Sol de la mitología mochica.
Jueves, 13 Julio 2017 14:41

El Mito del Oro, La Plata y El Cobre

Escrito por
El Sol y la Luna no habían tomado estado. Se conservaban célibes y, por lo tanto, no habían producido fecundación ninguna. Los cielos y la tierra, las aguas y los cerros tampoco habían sido fecundados jamás. Los colores no existían y el arco-iris, capa mágica que a tomado ellos los condensa, o lucia con cortina de belleza, en el hogar universal como bandera de triunfo que exhibiría la multiplicidad de la belleza creadora.
Y se produce el primer eclipse entre el Sol, la Luna y la Tierra , y de esta oposición, que es una conjunción y por lo mismo un matrimonio, entre el sol, el padre y la luna, la madre, se produce el hijo, la tierra, el fruto, la fecundación. El vientre de la tierra, ya grávida, lo forman los cerros; las aguas constituyen el líquido en que flota el nuevo ser; los celos que los cubren y rodean, forman la entidad planetaria; las fuerzas cósmicas el cordón de la vida; as vetas de los diferentes, metales es los huesos, los nervioso y los vasos y las diversas clases de rocas las vísceras. Por eso es que los cerros son la representación corpórea de los hombres y nacen, sufren, se enferman, duermen y mueren, se alimentan de granos de máis y se deben de las lluvias.
El Sol al fecundar y la Luna al ser fecundada perdieron algo de su propio ser, desintegrándose, por medio de sus rayos luminosos, porque en realidad, algo muere en toda fecundación y algo se puede en toda concepción y así, los rayos del Sol, por su color anaranjado se tornan en el oro; los rayos blancos de la Luna se vuelven plata y se cuajaron en las entrañas de la Tierra , en el vientre de la Tierra , en los cerros de la Tierra , en forma de vetas o de rayos, de los mismos colores, oro y plata, enterrándose, para no perder a su madre y para que en su seno los cobije siempre por su parte la tierra, juntando el oro y la plata, el anaranjado y el blanco, produce el color intermedio, el del cobre.
Y de esta manera el oro e hijo del sol, la plata de la luna y el cobre de la tierra, representando cada uno de los metales los colores de esos mismos planetas. Son además la representación de la trinidad peruana. Inti, el sol, el oro, el espíritu intuitivo; Rupay, la Luna , la plata, es el alma pasional y Kon, el cobre, la tierra, es el cuerpo; sabiduría, voluntad y actividad; el bien, la bondad y le belleza; el que piensa, el que ordena y el que; hace la ley, la justicia y la autoridad; el hombre, la mujer y el hijo.
Los hombres, sin embargo, permanecían ignorantes de aquellas maravillosa creaciones basta el día en que el Sol, personificándose, se vuelve antropomorfo y visita la Tierra. Es entonces que enseña a sus hijos predilectos, los hombres, el secreto de los cerros, los conduce a sus entrañas y les muestra las diferentes clases y calidades de metales producido, y les dice:
“Estas tres clases de rayos de luz hechos materia me representan a mí y a la Luna , mi esposa y también a la Tierra , mi hijo: forman parte de nuestro, propio ser, son como ustedes. Nuestros hijos, con la diferencia de que ellos permanecen encerados usados solamente para vuestros agradecimientos sagrados, porque donde estén ellos estará también nuestra ayuda”
Jueves, 13 Julio 2017 14:41

Historia del Mito Celeste

Escrito por
El Sol y la Luna constituyen un matrimonio de estirpe real: Las estrellas, cometas, nebulosas y demás elementos estelares forma la corte: Todas las mañanas los esposos se separan para juntarse nuevamente en las noches, a excepción hecha de las noches de Luna llena, en que el ayuntamiento es impropio.
No sólo la Tierra y los seres que la habitan se aprovechan del Sol, también el agua, cuando lo refleja, se convierte en nube, donde se cobijan los espíritus buenos; mientras que el viento huracanado, el viento frío, que no se detiene nunca, lo nubla ocultando, por lo mismo, a los espíritus malos, los cuales embisten furiosamente y en sòn de guerra a los demás elementos, para destruirlos; pero el Sol ha colocado sus defensas y fortalezas, que son los cerros y montañas, para desviarlos, detenerlos y convertirlos nuevamente en lluvia y granizo, haciéndoles sentir así que se encuentran sujetos a su poder y a su arbitrio. Así también son los hombres, nubes y aguas, aguas y nubes, según sea sus propio progreso y su natural, evolución. Hombres buenos: nubes blancas, lluvia fecundante, paz, serenidad y producción; hombres malos: nubes negras, tormenta, desorden y ruina. De aquí explicado porque se le rendía culto al Sol siempre con alabanzas, nunca con ruegos y se le hacían ofrendas de flores y de frutos, que eran los productos de las tierras, vivificadas por las aguas.
Cuando se produjo el primer eclipse solar, los hombres creyendo que era la muerte definitiva del Sol, su padre, se prepararon a morir también con El ya que sabían que dormía o descansaba cada noche como ellos, y que como ellos también tendría que descansar eternamente; pero cuando la ocultación temporal pasó y el Sol dio nuevamente su calor y su luz aumentó preponderantemente su gloria, ya que los hombres comprendieron que era inmortal o que había triunfado sobre la muerte.
Y para darle mayor certidumbre a esta creencia el Sol, les dijo:
“Concentrad vuestros pensamientos en las aguas tranquilas, para que os volváis mejores y me reflejen en vuestros cuerpos, que por este sólo hecho se volverán iluminantes. Vuestros ojos se tomarán en lagunas tranquilas y quietas que yo calentaré, viviendo en el seno de vosotros, y, sin que lo sepáis se os dará el privilegio, al fin, de tener mil ojos para ver lo invisible. Si no me veis a veces no es culpa mía, sino que vosotros que no abría los ojos del espíritu, ya que lustra oscuridad mental me oculta. Todos los seres son iguales al Sol, en lo físico, siendo sanos y en lo espiritual, siendo buenos.
Jueves, 13 Julio 2017 14:36

El Mito del Grano de Maiz

Escrito por
Guerreros valerosos y fuertes habían sido los que lucharon contra los Dioses de la Tinieblas , ayudando a las fuerza de la Luz , para que triunfaran en los cielos.
Una vez terminada la lucha pidieron permiso a los Dioses para labrar sus tierras, reparar su hacienda, procurar su adelanto y resarcirse de las pérdidas ocasionadas por una lucha tan larga; pero el Dios de la Guerra consideró ese pedido egoísta como signo de debilidad y como prueba de cansancio, y maldiciendo a la tribu de los guerreros les dijo: “Nunca más seréis mis guerreros; os convertiréis en plantas fijas en la Tierra , para que sufráis eternamente los rigores de los tiempos; pero en recuerdo a vuestro pasado valor, ,a vuestras hojas terminarán en punta cual si fuesen flechas; vuestros tallos semejarán arcos, por lo largos, y vuestros frutos aparecerán pequeños y abundantes como piedras, cuando estén separados, y, cuando juntos semejarán maza. El tallo y las hojas servirán de alimento a los animales y el fruto a los hombres. No merecéis ser Dioses”.
Pero Dios, hombre también, el más sabio, el más grande y el más perfecto de todos, tuvo hambre. En aquellos tiempos el tallo, las hojas, las raíces y el fruto del maíz eran totalmente verdes y nadie hasta entonces, animales u hombres, habían probado sus productos, porque era una planta maldita y necesitaba, para purificarse, que un Dios la redimiera del pecado.
Y el Sol bajó a la Tierra en busca de alimentos y cogió una mazorca de maíz a cuyo contacto el fruto y todo el árbol tomaron el color del Sol.
Y el padre Sol comió del grano de maíz y lo bendijo, diciendo: ”Planta sagrada que me alimentase, yo te otorgo el derecho de ostentar mi propio color y de servir de alimento a otros dioses y a los hombres. Aquellos a quienes sirvas de sustento se comerán a su Dios y se sentirán como El”.
Desde entonces el grano de maíz, cuando madura se vuelve amarillo, porque toma el cuerpo del propio Sol; en El vive Dios y con El se alimenta, y los hombres al comerlos saben que se sustentan con el propio cuerpo de su Dios, por cuyo hecho El les dará la vida eterna. Por eso la chicha de maíz se consideró como el licor sagrado, siendo usada en las ceremonias religiosas y políticas de mayor importancia.
Página 1 de 3