Peru, Narrativas, Leyendas, Mitos, Religion
Historia Oral

Historia Oral (6)

Martes, 24 Octubre 2017 18:23

El Cacique Tancum y El Canto de la Lechuza

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Tancum era cacique de Mocce, antigua ciudad, situada a unos diez kilómetros hacia el norte de las actual ciudad de Lambayeque. Aún existen ruinas de sus templos y palacios, conocidas con el nombre de Huacas de Mocce.
La casa del cacique era grande, toda hecha de adobes, con pilares, terrazas y portales, y rodeada totalmente por un circuito o plaza grande, donde efectuaban los bailes y las fiestas, a las cuales, lo mismo que a la chicha fuerte, era muy aficionado el cacique Tancum. En cada una de las puertas de la casa del cacique, se hallaban constantemente, de guardia, dos indios porteros encargados de vigilar la entrada y salida de los visitantes e invitados. Los banquetes, bailes y fiestas eran muy suntuosos y duraderos.
Fue después de uno de estos agasajos que el cacique de Mocce, que era malvado y ambicioso, abusivo y cruel, enfermó. Cuando sus familiares y súbditos se dieron cuenta de su cercana muerte y de la imposibilidad en que se encontraba para ejercitar sus acostumbradas venganzas y castigos, pusieron en libertad a los prisioneros, que en buen número habitaban los subterráneos del palacio, soltaron a los animales, saquearon los graneros y destruyeron la propia casa del cacique.
Sólo fue respetado el cuerpo del moribundo, que se hallaba situado en un aposento ubicado en el centro del palacio, todo cubierto con esteras o mejor dicho, revestido de esteras.
Cuando los sublevados ingresaron a este aposento, encontraron que sobre el cuerpo del cacique, ya agonizante, en el pecho del mismo, se había posado una lechuza de las cercanías, animal que lanzó un grito estridente, imitando la voz áspera del propio Tancum, en cuyo mismo instante el indio expiró.
Y desde aquella lejana época, el grito de la lechuza fue anunciador de una muerte cercana y aquella ave se tornó en agorera y nocturna.
 
(Conforme con una vieja Historia Popular)
Sábado, 11 Enero 2014 16:35

César Vallejo

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El camino te lleva a encontrarte en lugares, que has pensado que existian o con personas que ya no recuerdas su nombre, si no que recuerdas el lugar donde te contaron la historia y quien era el protagonista de la historia

Tenia yo como 16 años , en esa época cuando conocí la hacienda de Cultambo ubicada en la provincia de San José, en Pacasmayo en el departamento de la Libertad. Yo estaba caminando por esta ya arruinada hacienda, de paredes altas de adobe, con hermosas ventanas y cada habitación ya sin techo pero todas muy grandes, ahí era también en ésa época el lugar donde se les cancelaba la pensión a los pocos jubilados de esa hacienda que en sus mejores tiempos, tuvo un gran poder económico que ahora no era ni la sombra, ahí en esa fila de gente mayor conocí a un anciano aún recuerdo sus ojos inyectados de sangre y sus manos largas y muy arrugadas por el pasar del tiempo, lo salude y conversamos y me dijo te gusta lo que ves , ves esto , esto fue una gran hacienda y producia gran arroz y tenía muchos trabajadores, si le creo esto es muy grande respondí. aunque ahora solo esten en ruinas. El me dijo sabes quien trabajó acá como peón, no le respondia , aca trabajó César Vallejo, el fue peón de ésta hacienda, yo le dije le creo eso habra sido antes de ser un gran escritor, de ser un gran poeta, el muy serio me dijo, el nunca escribio, el que escribia era su compañero de cuarto, el era el poeta, solo que el murió unos meses después de conocer a César, es ahí donde el, le copia todos lo que habia escrito antes de su muerte, es asi como el , como César Vallejo se hace el gran escirtor que todos ahora reconocen , es por eso que cuando el termina en Europa, el muere , sin escribir más. es por eso que el es uno de los grandes escritores que el mundo reconoce , sin que el lo halla escrito.

Sábado, 11 Enero 2014 16:34

Hitler en Peru

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Viajando por cuestiones de trabajo, en el 2000 , por el departamento de La Libertad, llegue hasta una parte ya de la sierra libertena , el pueblo es Ascope , ubicado a la izquierda de la Panamericana Norte, los kilometros no los recuerdo y no es lo importante de esta historia si no, lo que sigue, ya habiendo trabajado varias semanas y con los fines de semana sin viajar , estuve andando por sus calles y pequenas plazas,es ahi donde conozco a unos senores ya todos ellos superando la base 7, y ellos muy amablemente, compartieron conmigo un momento de su tiempo y entre conversaciones con Don Estuardo ,me dijo una noche , me creerias si te digo que en Sushubamba, en la hacienda de los Gildemeister que eran duenos de Casagrande por los anos 45 o 47, en su hacienda estuvo viviendo con ellos Hitler, yo como cualquiera dije no se lo creo y me dijo hagamos un poco de historia. Los Gildemeister eran alemanes  con mucho dinero , ellos eran duenos de Casagrande la hacienda azucarera mas grande de Sudamerica , su extencion era de la costa hasta la sierra de Trujillo , ellos controlaban la salida del azucar por barco y asi tenian acceso al oceano sin que nadie les diga algo; bueno la gente de Sushubamba cuentan que un dia , llego a la hacienda de los Gildemeister un hombre bajito , muy blanco , con un bigote muy particular , que lo cuidaban unos hombres muy altos y con porte militar y que siempre El andaba en auto , para esa epoca un auto solo era para los multimionarios de Peru , y en esa epoca eran los Gildemeister , bueno estos hombres estuvieron buen tiempo en la hacienda , hasta que como llegaron , asi desaparecieron. El tiempo paso y ellos se olvidaron de estos hombres y su extrana apariencia. Hasta que un buen dia llego un periodico con la foto de algunos oficiales alemanes que eran buscados , y entre ellos destacaba uno , y los pobladores reconocieron muy seguros a uno , el , el es  el que estuvo en la hacienda muy proteguido , si es el y todos ellos aseguraron que ese pequeno hombre era Hitler.

Enviado por: Fantasma

Viernes, 10 Enero 2014 22:30

Sucre, a Paso de Vencedores

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Historia de la hazaña gloriosa del General Antonio José de Sucre. Época Republicana.

En la batalla de Junín, del 6 de agosto de 1824, la intervención oportuna de los peruanos Coronel Isidoro Suárez y Andrés Rázuri, convierten una batalla perdida en un audaz triunfo patriota, ante la sorpresa de Canterac. Éste, derrotado, inicia el repliegue hacia el sur, con intenciones de reunirse con las tropas del Virrey La Serna y las del general Valdés en el Cuzco y planificar la contraofensiva. En su recorrido, los batallones españoles de caballería e infantería tomaron el camino hacia Tarma, luego a Jauja y Huancayo. De allí, prosiguen a Huayucachi, Acostambo, Iscuchaca, Acoria, Pumaranra, Acobamba, Pomacocha, Marca, luego ingresa a territorio ayacuchano por Luricocha, Huanta y llegando a Huamanga el 21 de agosto.

El ejército libertador comandado por el General Simón Bolívar, persigue a Canterac, por un camino paralelo a la recorrida por los españoles. De Huancayo van hacia Sapallanga, Pucará, Pazos, Tongos, Pampas, Tocllacuri, Colcabamba, Tocas, Paucarbamba, Locroja, Mayoc, Luricocha y Huanta, posteriormente ingresan a Huamanga el 28 de agosto. Tan sólo 7 días de diferencia tenían separados a los dos formidables ejércitos.

En todo el recorrido, los pueblos tomaban partido por el ejército libertador. Se organizaban en guerrillas y no dejaban en paz al ejército español. La actividad de los guerrilleros, llamados montoneros, era febril y muy trabajosa. El general español Gerónimo Valdéz decía de ellos: “… nos retiraban por todas partes los ganados, nos tomaban convoyes y los rezagados; se quedaban con los pertrechos y los equipajes que no podían conducirse, y, en una palabra, nos hacían la guerra de cuantas maneras estaban a sus alcances”.

El general Sucre, en Huancayo, había sido comisionado por Bolívar para ir a la retaguardia a apurar las cargas y a los retrasados dados de alta que se encontraban en Cerro de Pasco, mientras que los españoles, sabiendo que los patriotas les pisaban los talones, se dirigieron hacia el sur en dos columnas: La primera, saliendo el 23 de agosto de Huamanga, se dirigieron por Tambillo, Matará, Ocros, pasando por las alturas de Concepción ingresan a territorio de Apurímac, llegando a Bombón, Chincheros, Uripa, Moyobamba, Talavera, finalmente llegaron a Andahuaylas entre el 8 y 10 de setiembre.

La otra columna, salió de Huamanga hacia Chupas, Manzanayocc, Pampa Cangallo, Cangallo, Colca, Cayara, Chincheros, Hualla, Canaria, Apongo, Asquipata, Querobamba y Larcay causando mil tropelías entre los pueblos. Allí se concentran con parte del ejército español que provenía de la costa y parten hacia Chalhuanca llegando entre el 11 y el 14 de septiembre.

Sucre, inconforme por estar en la retaguardia, reclamó a Bolívar por su situación, a lo que el 4 de septiembre Bolívar le responde diciéndole: “Si usted se va no corresponde a la idea que yo tengo formada de su corazón. Si usted se quiere venir a ponerse a la cabeza del ejército, yo me iré atrás, y usted marchará adelante para que todo el mundo vea que el destino que le he dado a usted no lo desprecio para mi”, Bolívar lo nombra como General del Ejército Unido Libertador, empieza a dirigir al ejército con destino a Andahuaylas siendo Bolívar quien va a la retaguardia.

Los montoneros, al mando del coronel Carreño, hostilizaban permanentemente a los españoles, e iban delante del ejército libertador que dirigidos por Sucre salieron de Huamanga el 14 de septiembre en persecución de los chapetones y se encaminó por Chupas, Manzanayoc, Pampa Cangallo, Cangallo, Colca, Cayara, Chincheros, Hualla, Canaria, Apongo, Asquipata, Tintay, Querobamba, Soras, Larcay, Pampachiri, Urhuani llegando a Chalhuanca el 24 del mismo mes. Bolívar que venía a la retaguardia tuvo que retirarse hacia Lima, dejando completamente en el mando al General Sucre.

El 22 y 23 de septiembre, las tropas del Virrey La Serna, Canterac y Valdés formaron el Ejército de Operaciones del Perú y se concentraron en Limatambo, fuera del Cuzco, tenían aproximadamente 10,000 hombres en todas las armas, 1600 de caballería y 14 piezas de artillería. Allí planearon la contraofensiva contra las tropas de Sucre. Se dirigen al pueblo de Accha, al sur del Cuzco, provocando la incertidumbre de los patriotas que pensaban que la batalla final sería en Apurímac. Dan un rodeo hacia Colquemarca, luego a Haquira, Mamara, Sabaino, Sañayca, Capaya, Toraya y Pampachiri, provocando la retirada de los patriotas hacia Huayllate y Lambrama, pueblos al centro del departamento de Apurímac. Así, hábilmente, los españoles se dirigieron hacia el norte sin presentar batalla y dejó en el sur al ejército patriota, pasando por Pampachiri, Sañayca, Larcay, Soras, Paico, Chilcayoc, Carhuanca, Vilcashuamán, Pomacocha, Rajaracay y llegaron a Huamanga el 16 de octubre, dejando un grueso del ejército en Rajaracay y Ocros. Con esta maniobra magistral, a marcha forzada, el ejército del Virrey La Serna había cortado la comunicación de las provincias libres del norte con el ejército de Sucre.

Los patriotas por su parte de Lambrama se dirigen a Sirca, Casinchihua, Chalhuani, Quisuara, Chulcuisa, Andahuaylas, hasta las riberas del río Pampas listos para ingresar a territorio ayacuchano. Mas en Bombón, cerca de Concepción, tuvieron un encuentro de armas los dos ejércitos. Hubo fugaces choques de las avanzadas. Y es en Matará en la quebrada de Collpahuaycco, donde los españoles casi aniquilan al ejército patriota, habían preparado una emboscada, pero, la hábil maniobra de Sucre evitó que la pérdida fuera mayor, fueron 300 valientes que perdieron la vida ante la felonía chapetona. El ganador de la Batalla de Batalla de Collpahuayco fueron los españoles el 3 de diciembre, y fue ascendido al grado de Brigadier el jefe del batallón Cantabria coronel Antonio Tur por haberse distinguido en el campo de batalla y dar muerte a muchos patriotas.

Los españoles pensaron que los patriotas se habían dispersado, pero éstos tranquilos y serenos, al día siguiente se desplazaron en la llanura de Tambo Cangallo y se posesionaron de dos cerritos para el combate pero el virrey los rehuye. Esa noche ambos ejércitos acampan vigilándose a tan solo 2.5 km. de distancia uno de otro.

Ya eran las 7 de la noche cuando Sucre ordena encender fogatas, lo españoles se tranquilizaron porque los creían que los patriotas descansando, a las 9 de la noche abandonan sigilosamente el campamento con tal precaución que al amanecer los españoles habían sido burlados, una hazaña más de Sucre, que dirigió a sus hueste por el Camino Real y entraron al río Pongora (en Yucay) por la quebrada honda de Acocro, Huaychao, Acosvinchos y llegaron a las pampas de Quinua entre el 6, 7 y 8 de diciembre. Los españoles burlados emprendieron una marcha forzada en forma paralela, con el fin de adelantarse, por Tambillo hasta llegar a las formidables alturas de Paccaicasa, Una vez allí, se posesionaron de la parte alta de las pampas de Quinua llamado Kuntur Kunka.

Era el pasaje final, el 8 de diciembre, los ejércitos estaban posicionados. Los españoles en la parte alta de Kuntur Kunka, tenían 14 batallones, 12 escuadrones y 11 cañones y contaba con un total de 6,906 soldados: 5,876 de infantería y 1,030 de caballería. Los patriotas, por su parte, tenían 11 batallones, 9 escuadrones y un cañón, sumando 5,780 soldados en todas las armas. El 9 de diciembre, Sucre pasa revista a sus jefes y soldados y los alienta a paso de vencedores y del otro lado el Virrey La Serna soberbio pasa revista a su tropa, viendo que eran más daba por descontado el triunfo… pero a las una y 45 de la tarde, La Serna era prisionero… la victoria por la libertad de toda América se había dado…. ¡Gloria a Sucre y a los patriotas americanos!

Ayacucho, nación agradecida, da el nombre a una de sus jóvenes provincias y en honor a este valeroso soldado, americano, el 13 de enero de 1986, por Ley Nº 24446 se crea la Provincia de Sucre.


¿Qué lecciones sacamos de esta crónica?

Primero
En la vida siempre busca culminar bien una tarea iniciada, cualesquiera sea tu oficio o profesión.
Tal como hicieron Bolívar y Sucre al liberar totalmente América en las batallas de Junín y Ayacucho.

Segundo
Si sabes que puedes servir mejor no te detengas por miedo al que dirán.
Tal como lo hizo Sucre al reclamar a Bolívar estar a la vanguardia del ejército.

Tercero
No puedes esperar sentado que las cosas se den, busca los resultados con lógica y técnica
Tal como lo hizo Sucre cuando en Tambo Cangallo deja con los crespos hechos a los españoles

Pero, queda flotando una pregunta: Si los españoles estaban en ventaja por el número de combatientes, mayor artillería y por la posición del terreno, ¿qué sucedió en el campo de batalla para que la segura derrota de los patriotas se convirtiera en gloriosa victoria en Ayacucho?

Autor: Fuente: Rubén Aucahuasi Dongo. Creación literaria de Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo.

Viernes, 10 Enero 2014 22:29

Wawapakana

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Hecho real sucedido en el Centro Poblado Menor de Espite, distrito de Vilcanchos, provincia de Fajardo, departamento de Ayacucho. Época Republicana inicios del Siglo XX.

En las punas de Espite, existe un paraje que provoca en el viajero escalofríos cuando pasa por allí, si es un buen cristiano no deja de persignarse con mucha fe y si conoce la historia, no deja de elevar una oración por la almita que allí quedó. Este lugar se llama Wawapakana: Lugar donde fue escondido el bebé.

- ¡Andrea!… ¡Andrea… despierta!... –susurró Alejandro al oído de su esposa sacudiéndola suavemente para no despertar a su hijito de 3 años que dormía en los brazos de su mamá.

Andrea despertó asustada y entresueños dijo: - ¿Qué hay, que hay, Allico qué pasa?.

- Voy a Espite, voy a ver a Allicha… de repente algo necesita en la escuela… En la tardecita estaré de vuelta. Cuidas todo…ya cociné sopita… comes nomás...

- Anda pues, pero vuelve rápido, yo sola no voy a poder atender todo... vaya con Dios..

Aún no amanecía cuando Alejandro se despidió de su esposa, cogiendo el camino al pueblo deja confiado su estancia; el cielo nublado lloraba insistentemente como si presagiara el devenir. El frío calaba hasta los huesos pues los pies los tenía mojados porque la oscuridad no le permitía ver los grandes charcos de agua que se habían formado por la lluvia. Silbando una tonada, se ajustó el poncho y la chalina que su esposa amorosamente tejió para él y alargó sus pasos.

Se levantó, comió la sopa que su esposo le había preparado, cambió e hizo comer al pequeño; abrigándolo lo dejo en el lecho. Andrea, ese día no pudo alejarse a buscar nuevos pastos; con mucha dificultad, cuidó las ovejas cerca de su choza, el rebaño se distanciaba balando en busca de pasto, entonces corría gritando: Usha, usha, …oveja … tirábales piedras y ordenando decía: Échale, échale Maquicha, échale; el fiel chucho corría atajando a las ovejas que volvían. La joven no podía alejarse mucho porque tenía que ver a su pequeño que jugaba dentro de la choza.

Después del almuerzo y luego de mamar el pequeño se quedó dormido. Ya era las cinco de la tarde y no despertaba, lo cual extraño a la madre que creyó conveniente no despertarlo porque tenía que juntar a las ovejas ya pronto sería noche.

Con la ayuda de Maquicha arrió el ganado hacia el corral se dio cuenta que faltaban dos, se dijo preocupada: ¡Ahura!,… faltan dos ovejas…¿dónde estarán?… ¡qué descuido!,¿Cómo me ha podido pasar esto?. Sin pensar que su hijo despertaría pronto, temiendo que las ovejas se perdieran corrió detrás de una lomada Vamos Maquicha, ayúdame… dijo la mujer, cuando llegando al lugar vio a las dos ovejas a unos 500 metros cerca de un puquial.

Con el corazón en la boca camino rápidamente, esquivando los charcos de agua y el ichu mojado, con mucha dificultad y tantos más resbalones llegó donde estaban las ovejas, como estaban alejadas una de otra demoró un poco en juntarlas, así se dispuso a volver. Desde allí no miraba su estancia pero de pronto un escalofrío recorrió todo su cuerpo, se persignó pensando en su esposo y pidiendo a Dios que lo cuidara.

Mientras tanto en la choza, el niño se había despertado minutos después que su madre partiera a buscar a los ovinos. Asustado al ver que su madre no estaba cerca, el niño empieza a llorar y llamar…

¡¡¡Mamaaayyyy, mamaayyy…!!! llamaba el niño. Se levanta, descalzo, corre hacia la puerta buscándola, como no la ve empieza a caminar. El frío, el hambre, el miedo lo hacen gritar más fuerte ¡¡¡Mamayyyy, mamayyyy…!!!

Caminó en dirección contraria a su madre, hacia la estancia de Martín y Nicolasa, que también eran pastores y eran dueños de dos grandes perros llamados michicos; como todo perro de la puna, éstos eran muy bravos con los extraños.

El llanto y los gritos del niño en medio de la silenciosa puna, llamó la atención de los michicos, que ladrando furiosamente corrieron hacia donde estaba y lo embistieron hundiendo sus afilados dientes en su tierno cuerpecito. El llanto, la tibieza y el olor de la sangre excitaban aún más a los perros que no dejaron de morder al inocente niño hasta que dejó de llorar y la puna se inundó de un silencio sepulcral.

¡Martín, Martín ¿qué pasa con los perros? ¿Por qué gruñen? No vayan estar comiendo ganado, dijo Nicolasa.

Tú siempre imaginándote cosas, refunfuñó Martín saliendo de la choza. ¿Qué estarán comiendo? Algo jalan dijo mirando hacia el camino…

Corre hombre… segurito es mi pacho, diciendo esto sale corriendo Nicolasa.

Ambos llegaron hasta donde los perros jalaban gruñendo, pero ya era demasiado tarde, papicha había muerto destrozado por los mordiscos, una parte de su carita había sido arrancada salvajemente, y, grandes trozos de carne de los brazos habían sido tragados por los canes, la sangre corría mezclándose con el agua…

Ahora qué haremos, dijo Nicolasa, el wawita esta muerto…pobrecito…

No es nuestra culpa, dijo fríamente Martín, los perros lo han matado, no fuimos nosotros…

Pero esos perros son nuestros, exclamó Nicolasa.

Entonces,,, mejor será ocultar el cuerpo del niño, no vas a decir nada…nadie debe saber… vamos ayúdame vamos a enterrarlo allá en esa hoyada y encima le pondremos esa piedra…rápido, rápido.

Andrea, después de conducir a las ovejas hasta el corral se dirigió a su choza pensando: ¿Qué raro, papicha sigue durmiendo?, pero tenía miedo, al entrar no vio a su hijo, se asustó y desesperada salió gritando: Papicha, papicha, ¿ñaña donde estás? Llorando buscó por los alrededores al no encontrarlo se dirigió hasta la casa de Martín gritando, los perros ya estaban amarrados… -Don Martííín, Nicolasa ahí no estará mi papicha. No está en mi casa y Allico ha ido a Espite.

Con sangre fría y como si nada hubiera pasado respondió Martín: No, acá no está, como va llegar hasta aquí si chiquito no más es. Por encima de la quebrada hemos ido con el ganado, ni siquiera divisamos tu casa, para verlo. Nicolasa ni siquiera salió.

Angustiada, Andrea buscó por todas partes hasta muy noche. Llorosa y cansada regresó a su estancia y en medio del llanto se quedó dormida esperando a su marido que demoraba en llegar. 
En sueños vio a su papicha con la carita y sus brazos llenos de sangre porque los perros de Martín lo atacaban. Su hijito llorando se le acerca, toma su mano y la lleva hasta la piedra grande que está en la hoyada, se suelta y corriendo se sienta sobre la piedra y llora más fuerte en medio del ladrido de los michicos.

Despertó aterrada, todo estaba oscuro, tuvo miedo y comenzó a rezar; esperó que Alejandro llegara para contarle llorando lo que había pasado. Ambos se dirigen hacia la piedra grande de la hoyada... la movieron con dificultad y aterrados quedaron al ver el cuerpo de su hijo destrozado como lo había visto en sueños.

Desde entonces dicho lugar se llama WAWAPAKANA. Lugar donde se esconde al bebe.

Dándose cuenta de quienes eran los responsables, los esposos recurrieron a la justicia denunciando al dueño de los michicos, éste fue apresado inmediatamente al admitir su responsabilidad por el delito de ocultamiento. Así, fue remitido a la cárcel pública de Cangallo a pagar sus penas.

¿Qué lecciones sacamos de esta historia?

Primero
Se cuidadoso con tus hijos. No los descuides, un segundo puede ser fatal.
Tal como le ocurrió a doña Andrea, al descuidar a su pequeño al ir a buscar a sus ovejas.

Segundo
Si tus mascotas o tus hijos cometen una falta no rehuyas tu responsabilidad, porque la vida te hará pagar muy caro.
Tal como le sucedió a Martín, cuando rehuyendo su responsabilidad comete un delito.

Tercero
La verdad siempre sale a flote aunque lo ocultes, solo es cuestión de tiempo.
Tal como sucedió con el delito que había cometido Martín al ocultar el cuerpo del pequeño.

Autor: Contado por don José Guerra Enciso y la señorita Sonia Liz Guerra Laura. Versión libre de Guillermo

Viernes, 10 Enero 2014 22:29

Como Nace La Danza de Navidad de Huancasancos

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Si hay una danza que te hipnotiza por la belleza de sus pasos, por su fuerza y acrobacia; y si al escuchar los acordes del arpa y violín sientes que tu alma se separa de tu cuerpo y te transporta a un lugar místico sin fin... ¡Estás hechizado!. Tus músculos se tensan y tus piernas empiezan, inevitablemente, a moverse al compás de la milenaria melodía, sin que puedas controlarlo.... ¡Estás capturado!. Es la música de los Apus Wamanis, que a pesar de la persecución y la discriminación, llegó hasta nuestros días para extaciarnos e inundarnos con su ritmo celestial.

Pero en 1560 la realidad era otra.

Huanca Jari había vuelto de las minas y se hallaba comiendo canchita con queso junto a Kusi ñawi, de pronto comienza a toser violentamente: - Cof, cof, cof . Se para y camina hasta la puerta.

El joven se levanta asustado, lo coje por el brazo, diciendo: ¡Tayta! ¿Qué tienes tayta?... ¿Por qué toses así? ¡Escupes sangre! ¿Por qué? Kusi ñawi era un muchacho de ojos alegres pero su mirada era muy triste, ese día más que antes.

Cof, Cof, cof…. Estoy enfermo, Kusi ñawi, .. respondió Huanca Jari, padre del muchacho, que pertenecía al ayllu de Huanca Sancos.

Mi cuerpo se ha debilitado, ya no tengo fuerzas… Kusi Ñawi… Mi alma ya se ha muerto…. Yo, ya no importo…. a mi me preocupas tú. ¿Qué será de ti?. ¿Cómo vivirás más tarde?.

No, Tayta… no te preocupes por mí. -dijo Kusi Ñawi- A mí me preocupa tu salud. No puedes estar así. Tengo miedo que te mueras. –El mozo hablaba a borbotones, como queriendo decirlo todo de una vez- No quiero quedar solo en esta vida. Mi madre se murió cuanto estabas en la Minas de Huancavelica y me quedé muy solo, muy triste. Peor, todavía cuando mis hermanitos se murieron en los brazos de mamá.

Huanca Jari lo mira desconsolado y dice: ¿¡Qué puedo hacer hijo!? .. yo nada puedo hacer.. somos esclavos del hombre blanco de cuello rojo. Ellos son los nuevos señores de estas tierras y nos obligan a trabajar en las minas y las haciendas. En la mina de Huancavelica, hay muchos de los nuestros haciendo mita. Muchos también han muerto trabajando allá, los pocos que vuelven a sus ayllus, están enfermos como yo. Por eso estoy preocupado por ti. Cuando crezcas también a ti te llevarán y sufrirás mucho.

Me asustas tayta, ¿qué podemos hacer contra los puka kunka?

Solo nos queda rebelarnos hijo, morir luchando…, dijo Huanca Jari a su hijo.
No tenemos otra alternativa… Ellos son peores que los Incas. Su Dios es el oro y la plata y lo buscan dentro de nuestros cerros sagrados. Nuestros apus y wamanis están molestos por ese sacrilegio. Por eso nos han abandonado. El Dios Sol ya no nos protege desde que murió el Inca, por eso es que todos los ayllus están invocando a sus apus y wamanis para que los protejan y liberen de los puka kunka.

En Huancavelica, Huanca Jari había conocido a mucha gente de los ayllus de Wankaraylla, Qayara, Saksamarka, Wamankikia, Soras y Rucanas, todos estaban inconformes con su situación, habían hablado del abandono del Dios Sol. Y empezaban a volver su vista a sus cerros sagrados, que eran sus dioses protectores desde antes de los I ncas. Habían jurado hacer invocaciones para contar con su ayuda, para cambiar totalmente su situación. Tenían esperanzas que sus apus y wamanis los favorecieran para restaurar el imperio inca y vivir en bienestar y felicidad.

En sus lugares de origen, los cansados runas y sus hijos, durante las noches empezaron a invocar a sus apus y wamanis, haciendo un pago a la pachamama empezaban a cantar y danzar sin descanso. Necesitaban la respuesta de sus dioses. Como ellos no respondían, continuaban interminables noches de danzas y cantos donde ponían una fe infinita para que sus dioses le respondieran expulsando a los puka kunka.

Necesitaban más gente para que los dioses escuchen, Por eso, desde el centro del actual Ayacucho, las danzas y canciones se hacían interminables. Un pueblo contagiaba a otro masivamente y el otro al otro y asi sucesivamente. Las danzas y cantos eran masivos, eran frenéticos, invocaban con fe y llanto a los dioses y éstos no escuchaban.

Los pukakunka, como eran conocidos los españoles, se asustaron porque pueblos enteros se entregaban a la danza y los cantos y no querían ir a las minas de azogue, ni a las haciendas, ni a las plantaciones de coca. Los españoles los forzaban a latigazos, pero todos estaban entregados al frenesí del canto y el baile. Ancianos, jóvenes y niños, hombres y mujeres no hacían caso a los españoles, tenían fe que muy pronto todo cambiaría por la intervención de los dioses y expulsarían a los españoles. Tenían la esperanza de un nuevo orden.

A las autoridades virreynales les llegó la noticia de una rara enfermedad que contagiaba masivamente a los pueblos de la gran provincia de Vilcas huamán, a la cual pertenecía Huanca Sancos y los otros pueblos mencionados. Esta rara enfermedad hacía estremecer a los indios, que saltaban, danzaban y gritaban al cielo, no hacían caso de nada, dejaban de trabajar y pagar tributos, sus ojos se ponían en blanco y no se detenían hasta que la enfermedad los tumbara al suelo por el cansancio. Lo llamaban Taqy Onqoy, enfermedad del baile.

El Taqy Onqoy, era para los españoles el baile del diablo, porque habían visto que los danzantes invocaban a sus cerros y a la pachamama, y no hacían caso a todo lo que significara español así los castigaran.

Huanca Jari y Kusi Ñahui se incorporaron a este movimiento invocando a Quilco Machay y a los apus y wamanis huancasanquinos, logrando contagiar a los cuatro ayllus Sauja, Huando, Jananhuanca y Lurinhuanca que también danzaban frenéticamente sin hacer caso de los españoles.

Los huancasanquinos, con la sangre huanca que les corría por las venas, crearon su propia danza y sus propias canciones que son incomparables.

Este gran torrente milenario llamado TAQY ONQOY sobrevivió a la Extirpación de las Idolatrías que los españoles iniciaron para desaparecer este movimiento. Esas danzas se mimetizaron en las fiestas cristianas, los indios combinaron la fe en sus apus con la fe en Jesús Cristo y los santos cristianos. Y, así se iniciaron lo que hoy conocemos como Fiestas Patronales.

Tras cuatro siglos de resistencia, hoy maravillados asistimos a las danzas maravillosas como la Danza de las Tijeras de Lucanas y Huancavelica, y el Baile de Navidad que se danza en los pueblos de la Provincia de Fajardo y Huancasancos. ¡No hay nada igual en el mundo!

¿Qué lecciones sacamos de esta historia?

Primero
No dejarnos abatir por las circunstancias, siempre habrá una salida.
Tal como lo hizo Huanca Jari que a pesar de su enfermedad no se dejo abatir.

Segundo
No despreciemos nuestra música y nuestras danzas, en vez de ello ¡practícalas!
Son legado de nuestros antepasados que nos distinguen de las demás culturas del mundo.

Tercero
Siempre debes tener una fe inquebrantable en ti mismo y en Dios.
Porque sin fe, no existe sentido en la vida.

Cuarto
Respeta los legados de otras culturas y aprende lo necesario para crecer.
Tal como hicieron nuestros pueblos para sobrevivir y dejarnos un legado histórico y cultural que engrandece la cultura peruana.

Autor: Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo.